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miércoles, 12 de septiembre de 2012

La connotación "territorio" en la práctica tradicional



Como un aporte a la proximidad del Final de Ciclo Maya.

Para los pueblos ancestrales, el territorio no es solamente una parte de la geografía determinada, sino un espacio en donde se ha generado el pensamiento social, cultural e histórico. Por eso es que se les nombra culturas ancestrales porque están conectados a un determinado territorio, porque en ellos han "sentido" determinados lugares que son necesarios para cada una de las etapas-edades de los seres. “Es La Madre Tierra, y el compromiso de todos es retribuirla a través del respeto que merece y tomando de ella solamente lo necesario para vivir”. Ese pensamiento se da, debiera darse en la práctica ancestral.

Los mares; los océanos, los cerros, las montañas, las cuevas, los rincones de los bosques, los ríos; los barrancos, lo tangible e intangible tienen razón de ser, tienen su función y también sus guardianes, que pueden ser los seres humanos, los animales y los seres invisibles.

Todo territorio habitado por los pueblos originarios tienen su historia y tiene un significado en la memoria de cada uno de quienes lo han habitado desde tiempos inmemoriales, y también porque de esa manera es que se han convertido en la historia oral de los pueblos.

Además, de los distintos tipos de invasiones y explotación de "los recursos naturales", en la actualidad; la “globalización de las medicinas o prácticas tradicionales” pone en riesgo esa territorialidad porque irrumpe el espacio de quienes han mantenido la dinámica por generaciones y por miles de años en los distintos territorios. Es distinto cuando un invitado de otra tradición se le pide compartir su medicina porque es la colectividad que se ha puesto de acuerdo en recibirla. El conocimiento que se comparte a través de las medicinas tradicionales conlleva el movimiento de energías, y cuando se irrumpe un territorio sin tomar en cuenta el protocolo local, se genera el riesgo de dejar un caos que los locales han de re-ordenar porque "se abren puertas locales" que no se cierran, porque no saben hacerlo.

No es por casualidad que por siglos o miles de años han vivido determinados grupos en esos territorios, son ellos quienes lo conocen. Es por eso que hasta la piedra a la que no le pones atención puede ser que le den un sentido, un poder.

Quienes llevan en su corazón la práctica ancestral, asumen que a los territorios y los habitantes del mismo se les debe respeto, porque con la actitud contraria, se re-abre el círculo histórico de imposición, como ha sucedido con otras prácticas espirituales, lo que sería contradictorio si creemos caminar en el sendero de lo ancestral.

La práctica ancestral es el conocimiento y el constante respeto hacia los ancestros, a los espacios sagrados, a la naturaleza, al universo en general.

En otras palabras, es solamente una simple cortesía llegar a un determinado territorio y esperar a que te inviten pues han sido otros quienes han sostenido el rezo por decenas de generaciones.

Si el territorio tiene que ver en la armonía de la práctica tradicional, quiere decir que el espacio en que nos ubicamos, el que nos toca al momento del fuego ceremonial también es importante. No es armónico estar cambiando de lugar e invadir el espacio de otros cuando estamos en nuestro momento ceremonial, tampoco pasar entre la comunicación fuego-persona porque se rompe la conexión, tampoco, pasarse sobre las ofrendas para el abuelo fuego, porque es la misma actitud si pasásemos sobre la comida de alguien más. Esa actitud la saben todos los pueblos de práctica ancestral.   


La recomendación a los que están internándose a cualquiera de las tradiciones ancestrales es que tomen en cuenta estas ideas y otras que deben preguntar con toda la humildad de que estamos aprendiendo todos los días, con tal de que la armonía individual vaya afirmándose y armonizándose con la práctica de la colectividad, y con los pueblos, los hermanos mayores que han mantenido su cosmovisión a lo largo de sus historias muy particulares. 


8 Ajpu', 

Kajkan, Septiembre de 2012


sábado, 4 de agosto de 2012

¿CÓMO SE PRODUCE LA ENFERMEDAD?


El cuerpo energético que nos protege, es el primero que "siente" los desequilibrios producidos y es por medio de este que va ingresando la enfermedad, hasta llegar al físico.

En primer lugar, comienza a desequilibrarse el cuerpo espiritual, el cual se desequilibra, por ejemplo, cuando nuestra fe o nuestra conexión con lo Supremo empieza a ponerse en duda. Este cuerpo sutil equivale a las partículas subatómicas, las más sensibles a los cambios y son las primeras que los perciben.

Esta falta de comunicación con lo espiritual no necesariamente involucra a alguna religión en particular, sino que puede darse como una sensación de desamparo. En la medida en que persiste esta falta de comunicación, nuestro espíritu comenzará a enfermarse. Este proceso puede llevar aproximadamente dos años, pero paulatinamente la energía espiritual irá debilitándose.

Al persistir este debilitamiento durante un tiempo prolongado, comienza a desequilibrarse el campo emocional, al que responderán los neutrinos y los átomos.

Es probable que en este estado sintamos emociones -tales como el odio, el rencor y la pereza- que normalmente no eran características de nuestra personalidad, pero que se harán más vívidas en estas condiciones. Esto podría llevar también alrededor de dos años; sin embargo, los mensajes desde nuestras emociones se irán haciendo más palpables ya que los átomos comienzan a manifestarse, desde el punto de vista mental o a través de las personas que nos rodean.

Cuando esto continúa por un tiempo prolongado, el campo emocional va debilitándose hasta llegar al desequilibrio del campo mental. Allí se produce un cambio en los pensamientos. En ésta fase, las moléculas son las que empiezan a desequilibrarse siendo aún más fácil de determinar la inestabilidad. Los pensamientos se van tornando más desagradables y pueden llegar a tener connotaciones inesperadas. Pueden incluso ser obsesivos y repetitivos, generando un estado de permanente atención enfocada en un solo pensamiento, con lo cual se debilita excesivamente el campo mental.

En el momento en que nuestro campo mental está debilitado, la enfermedad se encuentra en condiciones de penetrar en el cuerpo físico. En esta etapa, las células y los órganos, a través de los puntos energéticos, comienzan a sintonizarse con este desequilibrio general. Así, empiezan a sentirse dolores recurrentes, dolores en general, malestares y también sufriremos accidentes (que creeremos casuales). Si no se atienden estos mensajes, paulatinamente la enfermedad ingresará por los puntos más sensibles y por los puntos de energía, afectando en última instancia al órgano que es el más indefenso o, al mismo sistema inmunológico. Cuando esto ocurre, la enfermedad es decretada y es el momento en el que muchas veces se decide consultar a un profesional médico o realizar un diagnóstico.

Estos estados por los que pasa la energía, permanentemente nos dan la pauta del estado de desequilibrio. Esta lectura depende de cuán "sintonizados" estemos con nuestros campos sutiles, en nuestra conexión con la dinámica universal, así como del grado de percepción que tengamos para la sanación y prevención de las enfermedades.

Desde su inicio hasta su concreción material, la enfermedad tarda alrededor de 10 años en manifestarse.

La medicina moderna actúa precisamente en el último ciclo de la enfermedad, cuando en muchos casos ya es irreversible. En ese momento se pretende revertir aquello que el cuerpo generó a lo largo de 10 años. La división entre el cuerpo, la mente y el espíritu permite que la enfermedad siga su curso, y lleva también al tratamiento por especialidades: por medio de la psicología (el campo mental), la medicina (el campo físico) y la religión (el campo espiritual).

Por el contrario, la medicina tradicional y otras formas antiguas de medicina trabajaban –y actualmente así lo hacen- de modo integral, unificando todos estos cuerpos y tratando de llegar al desequilibrio mucho tiempo antes de que el mismo se manifieste físicamente. "Todo es vibración, todo es energía". Cabe recordar entonces, del porqué la medicina tradicional difunde la medicina preventiva.

Tomando los aspectos, pensamientos, espíritu y materia, es uno de tantos argumentos del porque volver a el retomar la relación con la naturaleza, porque es  volver a integrarnos como un solo cuerpo con todo lo existente.

Chi Iximche’, chuwa 8 Imox (4-08-12)

jueves, 26 de abril de 2012

“CAMINANDO A TRAVÉS DE LA TORMENTA”


Kajkan

Ayer me interné en mis recuerdos y con ellos pasé por el espacio llamado distancia. Y ésta se convirtió en un ser que fue difuminándolos uno a uno hasta que solo quedaron imágenes abstractas de un pasado que no logro ahora distinguir. 

Pasó el tiempo-espacio y esos recuerdos se convirtieron en pinceladas de colores y sin forma alguna. Ahora son imprecisas, como la cima del cerro cuando la neblina que va opacándola lentamente.

Mis días pasaron, dejando huellas que lentamente fueron borradas por el viento de mis pensamientos presentes. Por mi palpitante realidad.  

Hoy camino lejos de mí y me atrevo a besar la tierra que amo sin la guía de mi luz. No hay quien pueda acompañarme en este sitio. No escucho contar los días sagrados, ni nadie conmigo para escuchar tocar la música de la nostálgica chirimía.

Solo silencio, solo soledad que viene a mí una y otra vez a sonreírme, a brindarme su abrazo. Mantengo la ilusión de las palabras llevadas por las suaves olas del viento que fluyen de tu boca. No hay quien pueda hablarme así, así como tú. Hablarme sobre el significado del presente segundo de mi vida y hacerlo uno con los días maya.

Ahora solo.
Mis labios buscan el lodo, una, dos y tres veces para estar seguro que aún existo en este cuerpo físico  ligado al espiritual. Y ligado a ti.

De repente me siento como aquella hoja que por última vez intenta quedarse pegada al sendero pero es arrancada por la caída de una lluvia fuerte, que insiste en su época.

Sin destino y acostado a la orilla del camino, está el recuerdo de la juventud del árbol bajo los rayos del sol. La hoja se seca en su tiempo, algo despacio, y el viento la lleva a otra colina. ¿Podré volar yo?

En mi caminar, una anciana me sonríe con pasos lentos. A través de sus canas muestra sabiduría, y lleva una pequeña red de mazorcas. Me saluda y me pide no perderme. –Gracias-, le respondo. Pero yo con el empeño único de llegar a la cima de mi cerro; apreciar la vista y dejar el resto de mis recuerdos. Buscando otra clase de granos para comer y compartir en el futuro.

Luego camino para abajo mientras contemplo dentro de mí la cosecha que llevo preparada para sembrar en tierra fértil. Voy a ver si el maíz mío soporta el invierno y el verano en realidades diferentes. Me pregunto si podré crecer recto. Si el Creador quiere, será.

Llego a casa con una piedra que tiene alguna forma en mi mano derecha. ¡No recuerdo donde la recogí! Y contemplo los elementos fuertes de nuestra Madre Naturaleza, especialmente el fuego que me hace falta.

¿Y cómo es que me he ido de este espacio tan gratificante?

Ya no siento mi rostro quemándose y mi alma limpiándose al aire libre y el frío.

¿Me voy o me quedo?

Vendré o ya no, será cuestión del viento y el efecto de los cambios de mi medioambiente, de mi entorno.

Por eso hoy, hincado, ofrezco mis besos a la Madre Naturaleza. Con mis labios parados y mis ojos húmedos por no saber que decir. Coloco un beso y otro sobre la tierra, puestos para ser llevados por el aire o adherida a la lluvia. 

No encuentro cómo expresar lo que siento por este lugar y su magia. Estoy seco como la hoja frágil que teme al vuelo desconocido. Cargo mis tareas cotidianas y ando en el camino rutinario. Pero mi mente se ocupa pensando en el futuro, un misterio del cómo será. Y el pensar en el presente se me dificulta por vivir en un dilema.

Hoy te escribo solo con el mayor deseo de verte y de alguna manera agradecerte por llegar a entenderme y escuchar los estados de mi corazón.

Hoy entonces me visto exteriormente, fingiendo alegría y muchos colores. Pero en mi interior; me quedo en una sombra y miro adelante, buscando la luz de mi sol.


Junio 2,010

lunes, 23 de abril de 2012

SABIDURIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS



La tierra no pertenece al hombre: es el hombre que pertenece a la tierra. Todas las cosas están conectadas de la misma manera que la sangre une a la familia generación tras generación. El hombre no teje la tela de red que es su vida. Es simplemente una hebra de ella. Cualquier cosa que él haga a la tela de red se la está haciendo a sí mismo.

Nosotros sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman "resolver un problema". Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para nosotros esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. 

Los ancianos de nuestro pueblo nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

sábado, 25 de febrero de 2012

FUEGO PURIFICADOR


lunes, 19 de diciembre de 2011

EL ARTE DE NO ENFERMARSE

Si no quiere enfermarse...

...Hable de Sus Sentimientos

Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores!... El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia!

Si no quiere enfermarse...

...Tome Decisiones

La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

Si no quiere enfermarse...

...Busque Soluciones

Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no quiere enfermarse...

...No Viva de Apariencias

Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Si no quiere enfermarse...

...Acéptese

El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

Si no quiere enfermarse...

...Confie

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.

Si no quiere enfermarse...

...No Viva Siempre Enojado y Triste

El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La alegría es salud y terapia.

domingo, 13 de noviembre de 2011