El cuerpo energético que nos protege, es el primero que "siente"
los desequilibrios producidos y es por medio de este que va ingresando la enfermedad,
hasta llegar al físico.
En primer lugar, comienza a desequilibrarse el cuerpo espiritual,
el cual se desequilibra, por ejemplo, cuando nuestra fe o nuestra conexión con
lo Supremo empieza a ponerse en duda. Este cuerpo sutil equivale a las
partículas subatómicas, las más sensibles a los cambios y son las primeras que
los perciben.
Esta falta de comunicación con lo espiritual no necesariamente
involucra a alguna religión en particular, sino que puede darse como una
sensación de desamparo. En la medida en que persiste esta falta de
comunicación, nuestro espíritu comenzará a enfermarse. Este proceso puede
llevar aproximadamente dos años, pero paulatinamente la energía espiritual irá
debilitándose.
Al persistir este debilitamiento durante un tiempo prolongado,
comienza a desequilibrarse el campo emocional, al que responderán los neutrinos
y los átomos.
Es probable que en este estado sintamos emociones -tales como
el odio, el rencor y la pereza- que normalmente no eran características de
nuestra personalidad, pero que se harán más vívidas en estas condiciones. Esto
podría llevar también alrededor de dos años; sin embargo, los mensajes desde
nuestras emociones se irán haciendo más palpables ya que los átomos comienzan a
manifestarse, desde el punto de vista mental o a través de las personas que nos
rodean.
Cuando esto continúa por un tiempo prolongado, el campo
emocional va debilitándose hasta llegar al desequilibrio del campo mental. Allí
se produce un cambio en los pensamientos. En ésta fase, las moléculas son las
que empiezan a desequilibrarse siendo aún más fácil de determinar la
inestabilidad. Los pensamientos se van tornando más desagradables y pueden
llegar a tener connotaciones inesperadas. Pueden incluso ser obsesivos y
repetitivos, generando un estado de permanente atención enfocada en un solo
pensamiento, con lo cual se debilita excesivamente el campo mental.
En el momento en que nuestro campo mental está debilitado, la
enfermedad se encuentra en condiciones de penetrar en el cuerpo físico. En esta
etapa, las células y los órganos, a través de los puntos energéticos, comienzan
a sintonizarse con este desequilibrio general. Así, empiezan a sentirse dolores
recurrentes, dolores en general, malestares y también sufriremos accidentes
(que creeremos casuales). Si no se atienden estos mensajes, paulatinamente la
enfermedad ingresará por los puntos más sensibles y por los puntos de energía,
afectando en última instancia al órgano que es el más indefenso o, al mismo
sistema inmunológico. Cuando esto ocurre, la enfermedad es decretada y es el
momento en el que muchas veces se decide consultar a un profesional médico o
realizar un diagnóstico.
Estos estados por los que pasa la energía, permanentemente nos
dan la pauta del estado de desequilibrio. Esta lectura depende de cuán
"sintonizados" estemos con nuestros campos sutiles, en nuestra conexión
con la dinámica universal, así como del grado de percepción que tengamos para
la sanación y prevención de las enfermedades.
Desde su inicio hasta su concreción material, la enfermedad
tarda alrededor de 10 años en manifestarse.
La medicina moderna actúa precisamente en el último ciclo de
la enfermedad, cuando en muchos casos ya es irreversible. En ese momento se
pretende revertir aquello que el cuerpo generó a lo largo de 10 años. La
división entre el cuerpo, la mente y el espíritu permite que la enfermedad siga
su curso, y lleva también al tratamiento por especialidades: por medio de la
psicología (el campo mental), la medicina (el campo físico) y la religión (el
campo espiritual).
Por el contrario, la medicina tradicional y otras formas antiguas
de medicina trabajaban –y actualmente así lo hacen- de modo integral, unificando
todos estos cuerpos y tratando de llegar al desequilibrio mucho tiempo antes de
que el mismo se manifieste físicamente. "Todo es vibración, todo es
energía". Cabe recordar entonces, del porqué la medicina tradicional
difunde la medicina preventiva.
Tomando los aspectos, pensamientos, espíritu y materia, es uno
de tantos argumentos del porque volver a el retomar la relación con la
naturaleza, porque es volver a
integrarnos como un solo cuerpo con todo lo existente.
Chi Iximche’, chuwa 8 Imox (4-08-12)

Gracias por compartir :)
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