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jueves, 23 de abril de 2020
CENTRO ENERGÉTICO "WUQU' IQ'"
lunes, 13 de abril de 2020
RAXNAQIL: Los cuatro ciclos del ser winaq.
Raxnaqil
Kajkan Felipe Mejia (Enero 2018)
(Óleo sobre tela. 80 cms x 140. Cms)
Raxnaqil:
Madurez que el ser humano va adquiriendo a través de los 4 ciclos de 13 años,
llegando a su plenitud de vida. O partiendo de ahí y de las experiencias
adquiridas a través de esos ciclos es que va empezando a buscar su pleno
bienestar. Emprendiendo así el camino que hubiese iniciado de acuerdo a su edad
cronológica y en su plena facultad física-energética-mental-psicosocial. O simplemente no lo registra en su vida.
En la imagen existen
tres niveles de los que se compone el Raxnaqil: El inframundo, la dimensión
terrestre y el supramundo.
Iniciando el
recorrido por el mundo superior, se refleja al nuevo ser y su ancestralidad
proyectada a través de una anciana emergiendo de un caracol, la que ha
recorrido constantemente los veinte días-q’ij alaxïk que tuvo como base en su
vida terrestre y que ahora comparte a través de su hálito de vida, su energía constantemente
a lo largo de la vida del nuevo ser, contextualizándolo constantemente.
Desde su
engendramiento, trae sus herramientas para proyectarse en la dimensión
terrestre. Y como un ser universal, lleva a su Jaleb’ junto a él, y su tiempo
cero, ahí en la otra dimensión, esperándolo en el momento de su nacimiento.
Su cerebro-mente
se manifiesta como un laberinto, el que es constante y permanente a lo largo de
la vida de raciocinio, y que lleva a grandes avances y luces, o conduce a la
destrucción y a la extrema oscuridad.
En el
conocimiento maya creemos que la conexión con el microcosmos y con el
macrocosmos se da a través del ombligo. El cordón umbilical nos conecta con
nuestro tiempo-espacio y con la herencia genética de nuestros ancestros,
dándonos la probabilidad de nacer en cuales quiera de los 20 días-Wäch Q’ij. El
círculo que lo rodea es la figura del vientre de la madre, de la energía
femenina que genera vida. Y constantemente las proyecciones energéticas del
Centro del Universo, el Ruk’u’x Kaj - Ruk’u’x Ulew, la energía-materia hacen
los cambios necesarios para el crecimiento hasta llegar a formar el ser humano
con todas sus facultades plenas.
El aporte de la
cultura maya a través de varios milenios es la importancia que se le ha dado al
día de nacimiento, al Q’ij Alaxïk, porque de esa manera se entiende la dinámica
de la vida y el papel que se tiene. El
ícono en el cual hay un signo de interrogación tiene la finalidad de invitarnos
a pensar en la posibilidad de saber nuestro Wäch Q’ij[1] pues existe otra posibilidad de vida, otra
puerta dimensional que se descubre a través de él.
El signo del Día-Q’ij
Alaxïk en la parte superior derecha del cuadro es el Aq’ab’al, y representa a
la Dualidad, al equilibrio y a la Complementariedad que son las fuerzas que
constantemente reacomodan a la Madre Tierra y a la vida en general.
En la dimensión
Q’ij Alaxïk, la dimensión terrenal; el reflejo del árbol de la vida en otras
prácticas filosóficas, para la Cultura Maya se manifiesta en el Maíz quien es un
ser en toda su dimensionalidad y sus distintas etapas. Por eso se muestra los
distintos rostros de la planta, desde su flor hasta su fruto tierno, su polen
que vuela y se transforma en flores y en tiempo, en energía. Y así se convierte
en q’ij alaxïk. Los rostros a los lados simbolizan la energía femenina y
masculina que rige la vida. Y finalmente el maíz se vuelve el grano lleno del
sol para los distintos momentos del ser humano.
Así como cada
uno de los Ajq’ija’ tiene su propio collar ceremonial que simboliza protección
y autoridad; el del maíz simboliza la humildad, la entrega y el sacrificio para
mantener la vida.
En el collar
está el rostro de Sotz’i’ Chamalkan (murciélago),
guardián y emblema protector de los Kaqchikeles.
También en distintos espacios y como base del tronco
de la milpa, el símbolo de la Ciencia Maya basada en la energía, que simbolizan
los frijolitos rojos de tz’ite’- colorines (Erytrhina Coralloides), base del Piso’m Q’aq’al, la “Energía Envuelta”.
En la entrada
del inframundo está el wäch q’ij Iq’ quien recibe nuestro último aliento y
entramos a una dimensión muy distinta a la anterior. Se dejan “colgados” todo
tipo de creencias y filosofías, y entonces nos cautiva la mirada del Keme’, la
muerte. Pero esa muerte que no es de miedo. Es la muerte que libera, que nos
hace descansar, que nos da la libertad, que nos abre los ojos a la realidad, a
la verdad. En donde “ese vaho” que se nos puso para no ver lo que está lejos y
lo invisible, desaparece, y vemos entonces cómo realmente hubiese sido la vida.
Es la muerte que nos transforma y nos integra de nuevo al ser universal que
somos cada uno.
Toda semilla va
a la tierra, y es en donde empieza el proceso de vida-muerte-renacer.
Antes del brote
hay muerte, la que no la entendemos como tragedia pues solamente es otra transformación
más, porque de la muerte brota la vida. La muerte finalmente la entendemos como
inicio de otra etapa.
A lo largo y
ancho de la obra se notan cinco números; el cero, el trece, el veintiséis, el
treinta y nueve y el cincuenta y dos; las distintas etapas de la vida humana según
los ancestros mayas para empezar el Raxnaqil.
La vida es el
eterno movimiento en espiral. Lo que es hoy, ya fue. Así es la vida universal;
pura transformación.
Kajkan Felipe Mejia Sepet, Chi Iximche’
Iximulew, chi 0 B’aqtun,
0 K’atun, 6 Tun, 6 Winäq, 0 Q’ij, 9 Ajpu’
jueves, 20 de abril de 2017
LAS MUJERES COMO AUTORIDADES ANCESTRALES
Asimismo las comadronas son las responsables de velar por que bebe
trague con facilidad, que “no se les bajen la varillas” (inflamación del
paladar) y “hundimiento de la mollera” (fontanelas; espacio entre huesos
craneales)miércoles, 12 de abril de 2017
Goathemala (Quauhtemallá)
domingo, 2 de abril de 2017
SALUD Y ESPIRITUALIDAD
Desde un enfoque espiritual, "salud" significa comprender que no somos sólo un cuerpo físico, sino también un alma y un espíritu, en absoluta unidad.
Estar sano en el sentido espiritual equivale a comprender el verdadero rol del ser humano, como espíritu que cumple un destino a través de un cuerpo físico.
La enfermedad emana de la conciencia hacia lo físico, no nace "en" lo físico. En esencia, es algo que nos falta aprender. Es un mensaje de nuestra alma, que debemos escuchar para alcanzar la unidad. Crisis es igual a crecimiento. Por lo tanto, "salud" es integrar el espíritu con el alma y el cuerpo.
La pregunta es: si las células de cada órgano se renuevan permanentemente en pocas semanas, mueren y nacen, entonces: ¿Por qué el síntoma sigue persistiendo, aunque la materia física sea otra? Es que la esencia del problema está en la conciencia y se expresa en lo físico.
Cada órgano nos habla a través de sus afecciones. Por ejemplo: los pulmones se relacionan con problemas de contacto y libertad. Los intestinos y el estómago hacen alusión a la imposibilidad de digerir nuevos sucesos, es decir, aceptación. El corazón, es el plano de los afectos y las emociones, etc. Aunque todavía hay mucho más para decir.
La sanación espiritual restablece la conexión perdida entre el cuerpo, el alma y el espíritu, a través de distintas técnicas: la meditación, la armonización energética y la toma de conciencia del sentido profundo de la vida.
A lo largo de la historia diversas culturas nos han mostrado otras formas de sanación. Los chinos, con su concepto de energía; los egipcios, con sus papiros médicos y su magia; los hindúes con el ayurveda; los chamanes, en fin, todas se relacionan con una transformación de la conciencia, o sea, experimentar el sentido profundo de la vida. Devolviendo al ser humano la condición espiritual perdida en los laberintos de la cultura moderna.
Hipócrates, Galeno, Avicena, Maimónides, Paracelso, Mesmer, Hahnemann, Freud y Steiner, nos han dado muestras suficientes de una nueva relación entre la salud y la enfermedad, otro enfoque.
Cada síntoma de la enfermedad busca expresar en el cuerpo lo que falta en la conciencia. Sabemos que es difícil digerir estas ideas para nuestra cultura, no es fácil, pero también sabemos que el que capta esta verdad podrá entender mucho más lo que le ocurre.
Toda enfermedad tiene un proceso evolutivo: Síntomas / Síntomas agudos / Conflicto crónico / Síntoma incurable, muerte.
Dicen que «la enfermedad es la forma de meditación de Occidente», ya que dirige la atención hacia adentro, una autoobservación interior que nos lleva a experimentar nuestra conciencia profunda y darle su realización. Es como cuando decimos que en las malas situaciones de la vida más nos acordamos de Dios. El camino de la salud no es combatir la enfermedad sino comprenderla para luego transmutarla.
Si enfermar es aprender, esto significa que "ENFERMAR también es SANAR"; es decir, trascender la percepción dual y fragmentada de la existencia humana.
La ciencia, cada vez se abre más a una interpretación espiritual.
La medicina mecanicista elimina solo el síntoma, de manera automática, pero luego el síntoma reaparecerá infinidad de veces, de distintas formas, hasta que realicemos una comprensión integral y trascendente del sufrimiento humano.
Como bien sabemos: Toda CRISIS nos lleva a un CRECIMIENTO. ..
La sanación es aquella que se realiza desde el interior; la curación es aquella que viene de afuera, representando el esfuerzo por despertar al sanador interior. "El médico cura, pero la naturaleza sana". Curar es el esfuerzo científico para cambiar lo que sucede en el cuerpo, mientras que sanar es la experiencia humana del esfuerzo por recuperarse y encontrar una nueva salud, que conlleva a una trascendencia. La resistencia al síntoma provoca mayor presión, mientras que la aceptación le quita su relevancia.
sábado, 16 de abril de 2016
CEREMONIA EN EL OXLAJUJ KEJ

Por
fin llegué a donde había hecho la primera pintura del glifo del nawal q’anil en
una de las piedras que forman la puerta de entrada. El mero secretario, dicen.
Es como el referente de haber llegado a un espacio que genera un estado de
ánimo distinto, un espacio sagrado puede decirse, pues al solo pasar, ya se
puede contemplar la enorme piedra que tiene distintas formas, dependiendo del
lado por el que se ve, pero define una zona distinta en un determinado espacio
del bosque.









