El estar
sometido a situaciones incontrolables y catastróficas, como por ejemplo un
terremoto, una inundación o una guerra, no son la única causa de una baja
auto-eficacia. A veces, el no intentar modificar los eventos nocivos y desagradables,
se debe a creencias culturalmente aprendidas.
Las personas pueden ser divididas en internas o
externas, de acuerdo con el lugar donde ubiquen el control de su conducta. Las
personas internas colocan el control dentro de ellas mismas. Dirán que ellas
guían su conducta y que son las principales responsables de lo que les ocurra.
Asumen el destino, no como algo dado desde fuera, sino como algo que deben
construir por su propio esfuerzo. No suelen echarle la culpa a otros de lo que
acontezca con su vida. Desde este punto de vista, son realistas, perseverantes
y no tienden a darse por vencidos fácilmente. Son personas seguras, aunque si
son demasiado "internas" pueden generar un estilo de superhéroes y no
medir las consecuencias.
Por su parte, las personas externas creen
que sobre su conducta operan una cantidad de eventos y causas que escapan de su
control. Piensan que su comportamiento está gobernado por factores externos a
ellas mismas, frente a los cuales no pueden hacer nada. Por ejemplo, la suerte,
los astros, los ovnis, el destino, etc. Suelen ser personas fatalistas y
resignadas ante la adversidad. Su pensamiento es inmovilizador: "Nada
puede hacerse, así lo quiere el destino" o "para qué
intentarlo". Si esta creencia de punto de control externo es generalizada,
verán los intentos de modificar el ambiente negativo como infructuosos, o como
una pérdida de tiempo inútil que a nada conducirá. La mayoría de las veces,
actuar con un punto de control externo desemboca en una baja auto-eficacia.
La posición que asuma cada uno frente al punto de
control está regulada por los aprendizajes sociales, los modelos y el sistema
de valores de los grupos familiares y culturales.
La propuesta no es descartar la fe, sino ponerla al
servicio de tu crecimiento personal. Las creencias deben servirte como fuente
de motivación y empuje, no como frenos e impedimentos para alcanzar la
felicidad por ti mismo.
El auge cada vez más prominente del misticismo y la
superstición en nuestro medio, pone de manifiesto la imperiosa necesidad de
aferrarse a señales de seguridad externas. El renacer del pensamiento
primitivo, no cabe duda, es síntoma de desconfianza en el ser humano. No dejo
de sorprenderme cómo el pensamiento mágico genera cada día más adeptos. Acepto
la probabilidad de que exista vida en otros planetas, pero de ahí a que los
extraterrestres vivan entre nosotros esperando la oportunidad de entregarnos
los grandes secretos de la felicidad, es francamente improbable. Además, el
solo hecho de considerar esta posibilidad, indica la escasa confianza en la
capacidad del ser humano para alcanzar su madurez. ¡Necesitamos la sabiduría
extra-terrestre para superarnos a nosotros mismos!
El estudio de la cultura egipcia es sin duda
apasionante y misteriosa, pero confiarse a los poderes curativos de las
pirámides no deja de ser un suicidio. Conozco varios fanáticos al respecto, que
cuando están enfermos, recurren rápidamente a los médicos.
Estas creencias ofrecen alternativas de crecimiento
y mejoría de manera facilista.
Pensemos en la astrología. Pese a que las
investigaciones científicas serias no han encontrado prueba alguna sobre la
validez de sus predicciones, los más prestigiosos periódicos del mundo tienen
su sección de "adivine su futuro". Quizás sea más fácil pensar que el
futuro está ahí, a que debamos construirlo nosotros mismos con trabajo y
sacrificio. Que la posición de la luna y otros planetas afecten la conducta
humana es hoy día, desde un punto de vista científico, insostenible.
Carl Sagan dice al respecto: "La astrología
puede ponerse a prueba aplicándola a la vida de los mellizos. Hay muchos casos
en que uno de los mellizos muere en la infancia, en un accidente de coche, por
ejemplo, o alcanzado por un rayo, mientras el otro vive una próspera vejez.
Cada uno nació exactamente en el mismo lugar y con minutos de diferencia el uno
del otro. Los mismos planetas exactamente estaban saliendo en el momento de su
nacimiento. ¿Cómo podrían dos mellizos tener destinos tan profundamente
distintos?
Además los astrólogos no pueden ni ponerse de
acuerdo entre ellos sobre el significado de un horóscopo dado. Si se llevan a
cabo pruebas cuidadosas, son incapaces de predecir el carácter y el futuro de
las personas que no conocen más que el lugar y la fecha de nacimiento".
Aunque a muchos ciudadanos típicos de la edad media les hubiera parecido
increíble e irrisorio, somos más artífices de nuestro destino que la posición
de los planetas.
La entrada a cualquier librería muestra claramente
una ''invasión'' de literatura seudo-científica que propone alcanzar la
felicidad por los caminos del esoterismo, la magia, el Caballo de Troya, los
Ummitas, las sociedades secretas, la invasión inminente de fuerzas desconocidas
o la visita de alguien a un lejano planeta. Lo más grave es que no se plantean
como novelas de literatura fantástica tipo Bradbury, sino como material
verídico de investigación.
La fantasía y la imaginación son un buen
ingrediente para vivir mejor. Pero si las conviertes en normas de conducta,
vivirás como Alicia en el País de las Maravillas. Te alejarás tanto de la
realidad que perderás el camino a casa. Si no te sientes a gusto en este mundo,
antes de viajar a las estrellas intenta modificarlo. Tu planeta te ofrece
maravillas incontables. La realidad supera a la imaginación si lograr entrar en
ella.
Poner la responsabilidad de la propia vida en manos
de alguien más poderoso muy posiblemente sea relajante, pero no deja de ser
hasta cierto punto humillante.
Entregarse pasivamente y capitular ante los
obstáculos porque así debe ser es un acto de deslealtad con tu persona.
No puedes declararte fuera de combate porque “está escrito”. Tú eres el que
escribe tu destino. Dios te ha dado la tinta y el papel para hacerlo, te ha
dado el poder del pensamiento y el don de la inteligencia, no para que seas
víctima sino triunfador. Si todo lo pones fuera de ti, no podrás tenerte
confianza.
Si acaso tienes la tendencia a dejarte llevar por
un punto de control externo, revisa la creencia, vuélvela más flexible y
racional. Si crees en Dios, piensa en él como un asesor o como un Padre que
respeta la libertad de sus hijos. Si crees en los astros, piensa que ellos se
equivocan demasiado. Si tu horóscopo ha salido "malo", desafíalo. Si
te lo propones tendrás un buen día. Las cosas dependen de ti más de lo que
crees.
Resumiendo, si la creencia de control que posees es
externa, tu empeño en alcanzar las cosas que te interesan corre el peligro de
debilitarse. O dicho de otra forma, peligra tu auto-eficacia. Si tienes fe en
algo o alguien, que sea un motor y una fuente de convicción de que eres capaz,
no el recostadero de los cómodos. Como dice el refrán: "A Dios rogando y
con el mazo dando".
Walter Riso
“De regreso a casa”

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