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sábado, 4 de septiembre de 2010

CAMBIO DE MENTALIDAD


Kajkan Felipe Mejia
Maya Kaqchikel

La desaparición de pertenencia cultural genera en los individuos la perdida de las posibilidades de saber "quien es" y fundamentalmente "hacia donde va".

En cada una de las culturas se concibe un tipo de espiritualidad, se concibe el espacio intangible de diferente manera.

Una de estas concepciones es la que se tiene desde la cosmovisión maya, en donde el ser humano se vivencia a sí misma como una “parte de la naturaleza, del universo, de un todo”. En donde no existen barreras entre los seres humanos, la naturaleza y el universo. En donde el humano no es un ser aparte, ni está por encima de la naturaleza porque es parte de ella.

En eso se diferencia de otros pensamientos en donde se establecen jerarquías, en donde se considera a los seres humanos “superiores” y por encima de la naturaleza o “distintos” de la naturaleza y sujetas al ser humano, predisponiendo de esa manera a crear una barrera mental de distinción, de prejuicios entre los humanos y la naturaleza, en donde se cree en “un principio máximo o supremo” el cual gobierna todos los fenómenos y a todos los seres, en donde se interpreta todo de manera sistemática e ideológicamente.

El pensamiento maya ha vivido en la práctica por milenios de que cada fenómeno tiene sus propios principios y aceptarlos tal como se manifiestan es parte del “ubicarse cada uno en su espacio”. Que al verlos a través de la lógica de seres humanos se le pierde el respeto a cada uno de esos fenómenos. Que entre los extremos, existe variedad de estados de ánimo y actitudes por cada uno de los seres, y que influyen también en el comportamiento de los demás. Hay Luz en la oscuridad, pero también existe oscuridad dentro de la luz.


Otros creen en un ser supremo absoluto y valores subordinados al mismo, pero ese pensamiento ha generando el fundamentalismo. La concepción maya es flexible porque permite un amplio rango de valores y muestra tolerancia hacia lo que la otra concepción considera “malo”, porque todo lo creado tiene su razón de ser y no puede explicarse desde nuestra lógica.


De la semilla, para brotar la planta, necesariamente tiene que morir para que surja una nueva vida. De la noche oscura nace el día. Del dolor surge la trascendencia.

Es importante resaltar entonces que la cultura, el contexto social e histórico tienen que ver con la cosmovisión de un grupo determinado de seres humanos.


La dualidad, uno de los componentes del pensamiento maya, manifiesta que la existencia de los extremos hace la unidad. De lo finito y lo infinito, de la tierra y el cielo, de la luz y la oscuridad, del calor y del frío, lo alto y lo bajo, lo visible y lo invisible, lo espiritual y lo físico, la calma y el movimiento, etc. En todas estas manifestaciones existe energía, la que al paso del tiempo se va transformando en otro elemento indispensable para la vida en toda su manifestación. Así como sucede con el paso de la muerte a la otra vida, cada una de las manifestaciones se complementa a través del camino de los días, en el paso del tiempo. Ruk’u’x Kaj - Ruk’u’x Ulew; la esencia del cielo y de la tierra; la manifestación tangible e intangible (física y espiritual) de los elementos naturales se hacen uno en el “todo”, porque todo tiene su manifestación física y espiritual y se complementan entre sí. Esto se refleja en la gran red de energía que viene y va por todo el universo.

Es evidente que en nuestro microcosmos individual, familiar y comunitario se hace necesario el equilibrio y la armonía para que la energía fluya, pero no se pueden mantener mientras pensemos que la humanidad es dueña de la naturaleza.


En el contexto de los discursos ceremoniales de los ajq’ija’ se puede escuchar la práctica del equilibrio y la armonía a través de la invocación de energías, fuerzas, guardianes cerros, barrancos y planicies, además de otros elementos en donde evocan el espacio de la dualidad:


Tz’aqol – B’itol: Constructor - Forjador

Jun Ajpu’ Wuch’ – Jun Ajpu’ Utiw: Cuidador - Guardián

Tepew – Q’uq’umatz: Grandeza del Cielo – Grandeza de la tierra.

Ruk’u’x Choy – Uk’u’x Palow: Esencia de las lagunas – Esencia de los mares.

Qati’t – Qamam: Abuelas - Abuelos.

Ch’ip Kaqulja’ – Rax Kaqulja’: Pequeño Rayo - Rayo Verde.

Rajawal juyu’ – Rajawal Taq’aj: Guardián de cerros - Guardián de planicies.

Ajraxa Laq – Ajraxa Tzel: Ofrenda en bandeja Verde - Ofrenda en Bandeja Redonda

Ixpiyakok – Ixmukane’: Abuelo del día - Abuela de la Noche.

Jun Ajpu’ Wuch’- Jun Ajpu’ Utiw: Guardián del Amanecer - Guardián del anochecer

Qatat q’ij – Qati’t Säq: Abuelo del sol - Abuela de la luz


De ese mismo aspecto surge entonces la dualidad de
mujer – hombre. De la energía para producir luz, para producir vida. No pueden uno ni otro estar es solo si el motivo es generar vida, tampoco puede positivo con positivo, o negativo con negativo generar luz, creación. En la sabiduría maya todo va enlazado. Todo se complementa; dos abuelas, dos abuelos, madre y padre, tierra y semilla para el nuevo ser.


En el Pop Wuj se mencionan otros personajes que reflejan la dualidad:

Jun Kame – Wuqub’ Kame,

Xulu’ – Pakam,

Jun Junajpu’ – Wuqub’ Junajpu’,

Jun B’atz’ – Jun Chwen,

Jun Ajpu’ – Ixb’alamke’.


De acuerdo al principio de dualidad entonces es que en los distintos calendarios maya se definen períodos positivos y negativos, altos y bajos; los que son previstos a través de cálculos matemáticos combinados con los días. Sobre todo con la actitud de observación y quietud, los ancestros maya han sistematizado sus experiencias a lo largo de la historia y nos la han transmitido de distintas maneras, con la intención de encausar y reencauzar nuestra energía para el beneficio de todos. A fin de cuentas; todos estamos en mismo espacio tiempo en el cual nuestro objetivo común debiera ser una vida mejor.


En el ambiente energético, el espíritu y la materia son dos mundos que se complementan y están en constante comunicación. El reto de cada ser humano es la búsqueda constante de los puntos en contacto entre ambos para mantener el equilibrio, necesarios para la armonía del interior del ser humano y su entorno.


El principio de la dualidad mujer–hombre es lo que puede reforzar la unidad familiar en una sociedad como la maya que esta basada en el consenso, en la solidaridad y en los pactos que tienen la finalidad del bien común, el equilibrio, la responsabilidad y la armonía familiar y comunitaria.


Esta manera de concebir la vida ha ayudado a comprender el comportamiento de la naturaleza, el comportamiento de los cuatro elementos básicos de la vida, el cual es reflejado en los cuatros puntos cardinales al momento de las ceremonias, y Ruk’u’x Kaj, Ruk’u’x Ulew, la fuerza que hace posible la armonización de estos cuatro elementos. El Gran Espíritu que nos lleva a cada uno de los seres hacia el centro de si mismo y luego nos remite armonizados a integrar el espacio que nos corresponde en el universo de colores, formas, sonidos, ritmos, dimensiones, sentimientos.


De esa manera entonces, al creer plenamente cual es nuestros rol de seres humanos, también asumimos que se puede vivir sin dañar, sin contaminar a la madre naturaleza, que es posible levantar altos edificios y construir ciudades concibiéndose a sí mismos como parte de la naturaleza y no como enemigo de ella, que la actitud es la integración de distintas disciplinas científicas para un solo fin; la armonización del todo.


La sobrevivencia y el desarrollo de cada ser humano dependen de la vida de otras más y de los seres que son y forman parte de la naturaleza. Ninguna persona sobrevive aislada de las demás, esto mismo sucede en todas las comunidades y el mundo en general. La persona es la integridad del “todo”; cada quien es parte importante del conjunto de la sociedad, de la naturaleza, del universo, porque cohabitamos en el mismo mundo, en el mismo espacio-tiempo. El equilibrio y la armonía personal es deber de cada uno de los seres humanos, cultivarlos para generar la complementariedad en donde nadie es mejor ni peor.


Somos diferentes por el color de nuestra piel, el lenguaje, nuestra espiritualidad, ocupaciones, gustos, pensamiento; pero como seres humanos compartimos y participamos de los elementos de la naturaleza y de la Suprema Energía que los maya llamamos Tepew Q’uq’umatz. Sobre todo porque todos poblamos un espacio definido de la Madre Naturaleza.

El equilibrio debe prevalecer en el orden natural, social y cósmico para que los ciclos del tiempo no sean catastróficos, sino todo lo contrario; en donde todos mantengamos el respeto al espacio de cada uno de los seres, en convivencia armoniosa.


Ya estando al final de ciclo del treceavo b’aqtun, ya es obsoleto el esquema de patriarcado que ha homogeneizado y reprimido. Es necesaria la instalación de bases de pensamiento colectivo que refleje la unidad, en donde se planeen metas y se generen sentimientos de enlace a un espacio territorial en donde la diversidad cultural, en donde que mujer y hombre puedan transformar la estructura tradicional.


Es urgente el cambio de actitud que nos ayude a sanar siglos de dolor y egoísmo que se ha reflejado en Nuestra Madre Tierra.


Chi Iximche’, chuwa Waqxaqi’ Kawoq,

Septiembre de 2010

viernes, 6 de agosto de 2010





PROCESO DE ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL DESDE LA VIVENCIA DE LAS COMUNIDADES MAYA

INTRODUCCION:

El estudio de la conducta y de la personalidad que ayuda a conocer, explicar y predecir el comportamiento de los seres humanos, ha sido otra disciplina científica que ha ocupado a los maya.

Desde la antigüedad, han observado, sistematizado y clasificado la información del comportamiento de las personas, relacionándolas con su medio social, natural, cósmico y trascendente.

El ejemplo más ilustrativo en este campo, lo constituye la descripción de los días y su clasificación y cómo influyen en la conducta del ser humano. Dicho concepto se puede encontrar en la mayoría su literatura clásica como el Chilam B’alam, el Memorial de Tecpán Atitlán, el Popol Wuj y algunos de los códices que sobrevivieron a la época de la invasión.

Se puede notar en dichos documentos, que en muchas ocasiones, las personas llevan como nombre personal, el nombre del nawal del día en que nacieron, por ejemplo Kab’lajuj Tz’i’, Kaji’ Imox, B’eleje’ K’at, b’elejeb’ Tz’i’. Dicha práctica permaneció después de la invasión ya que los maya adoptaron el nuevo calendario, usándolo como protección a sus conocimientos, naciendo el sincretismo, y sustituyendo así los días mayas por el santoral cristiano para los nombres de las personas.

Según esta disciplina la personalidad del individuo depende principalmente de la influencia que ejercen sobre él, los nawales del día de su concepción, de su nacimiento, del día auxiliar principal y el del cargador del año ab’ en que se produjo el nacimiento. La personalidad depende además de su entorno familiar y comunitario. De manera que la personalidad del ser humano debido a las distintas energías que los nawales influyentes, su medio social, su medio natural, cósmico y lo intangible, hacen que en un momento dado se desequilibre.

Los profesionales en la disciplina del reencausamiento de la energía son los ajq’ija’ –guías espirituales mayas, las k’exeloma’ (comadronas) y los ancianos o ancianas, orientadoras de la vida de la comunidad.

Como se expresó arriba, el instrumento de referencia más conocido para esta práctica, lo constituye el Cholq’ij o calendario sagrado de doscientos sesenta días, el cual ha sido aprendido y trasladado de generación en generación hasta nuestros días, éste, inmerso en la práctica ceremonial maya el cual tiene el objetivo de equilibrar física, mental y espiritualmente a las personas.

La ceremonia maya es la actividad sagrada a través de la cual el ser humano que se identifica con dicha práctica, busca acercarse y comunicarse con el Ser Supremo, el Creador del Cielo y de la Tierra, con los elementos tierra, fuego, agua, aire, con los ancestros, con los guardianes del bosque, de las cuevas, mares, lagos, con los nawales, etc., de los cuales, en un momento dado se ha desconectado por completo, ya sea por influencia de otras ideologías, o por los efectos de la guerra, pero que con ello, se ha abandonado una parte esencial de la vida y por la cual está en desarmonía con el entorno y su interior.

Las ceremonias mayas se llevan a cabo con objetivos muy concretos, ya sea para inaugurar y celebrar fechas importantes, rendir ofrendas como muestra de agradecimiento, para pedir bienestar físico, para la salud mental y espiritual, para el trabajo y la sabiduría en momentos difíciles de la existencia. Para saturarse de energía positiva, para limpiarse de energías negativas, etc. Esta actividad es practicada en los Centros Ceremoniales o “ALTARES MAYAS” tales como los cerros y otros lugares considerados vestigios de los antiguos mayas, pero también puede celebrarse en espacios en donde concurren una cantidad de personas que están de acuerdo en celebrar un momento como tal, ya sea en casa, en un local institucional, en los sembrados, etc.

En el caso del acompañamiento psicosocial a las victimas del conflicto armado, las ceremonias se realizan en los cementerios clandestinos (exhumaciones) y luego, durante la dignificación, el que se hace a través de la inhumación en el cementerio de las comunidades.

La celebración de una Ceremonia Maya para el acompañamiento psicosocial es dirigida por el ajq’ij, quien define la fecha más adecuada para llevarla a cabo tomando en cuenta el cargador o energía del día, y para ello consulta el Cholq’ij.

El elemento fundamental en la ceremonia maya es el fuego, el cual se genera a través de los materiales que se usan en dicho momento. El incienso, el copal, el azúcar, las candelas de colores, flores y otros materiales es el tipo de ofrenda que se quema durante la ceremonia; y a través de ello es que el Ser Supremo, los abuelos, los elementos en todas sus manifestaciones se comunican con el guía espiritual.

El/la ajq’ij entonces se convierte en el intérprete que transmite la situación actual y el devenir de las personas y comunidades para afrontar de la mejor manera los problemas del presente y del futuro.

EL AJQ’IJ Y SU TAREA EN LA SALUD MENTAL COMUNITARIA

En relación a las acciones del ajq’ij a través de su especialidad en el campo físico-espiritual, su acompañamiento en la tarea de la salud mental comunitaria se enfoca en la escucha con responsabilidad, la que usará como herramienta para el diagnóstico personal, familiar y comunitario de quienes fueron afectados por el CAI (conflicto armado interno). De manera que las ceremonias mayas tienen el objetivo de reencausar la energía de los mencionados, con el fin de reincorporarlos a la vida nacional.

En el proceso de exhumación, las ceremonias e invocaciones se hacen con el motivo de fortalecer emocional y físicamente a los familiares de las victimas, a través del fuego ceremonial, “la escucha con responsabilidad”, palabras de aliento, la medicina natural y los masajes terapéuticos. En dicho momento se genera el espacio ideal para desahogar tristeza, dolor, preocupación, coraje, miedo e impotencia. Es una manera de fortalecimiento emocional-espiritual para los familiares de las victimas en un momento muy difícil porque se abren heridas por la desaparición injusta de sus familiares. Es un reencuentro doloroso en el cual necesitan del acompañamiento y del fortalecimiento espiritual.

En el proceso de inhumación, las ceremonias de fortalecimiento se hacen importantes ya que cuando los familiares no han sido identificados en el momento de la exposición de vestuario y de osamentas; el dolor y la tristeza todavía son demasiados. Además, quienes han encontrado a su(s) familiar(es), es a través de la ceremonia que están cerrando un círculo de dolor, el cual se hace muy intenso en un momento dado de la ceremonia.

Uno de los aspectos importantes del acompañamiento psicosocial desde la cosmovisión es que se hace en el idioma maya de la comunidad, el cual genera mayor confianza, mayor comunicación, y consecuentemente, mayor eficiencia en la resiliencia de los familiares de las victimas del CAI.

En relación a la atención especializada, el ajq’ij, luego de su diagnóstico a través de procedimientos muy particulares, incluyendo el tz’ite’ (la vara), trata las enfermedades psicosomáticas más comunes: miedo, faltas a las normas y valores, problemas generados por su día de nacimiento, enfermedades diversas, detrimentos por olvido de errores cometidos y demencia por irresponsabilidad, como parte de las consecuencias de la descomposición social.

CONCLUSION:

A lo largo de todo el proceso de acompañamiento sale a relucir el objetivo de recuperar la práctica de la identidad maya, ésta, a través de la búsqueda del nawal o día de nacimiento en el cholq’ij, como parte esencial de recuperación de la armonía, el cual es un elemento esencial para la ceremonia maya ya que cada persona va a tener una tratamiento muy particular en el proceso de acompañamiento psicosocial desde el enfoque de la cosmovisión maya y así superar la crisis emocional, tener una actitud positiva ante la vida, aprender a vivir sin olvidar lo que le ha sucedido, tener incidencia en los espacios a todo nivel comunitario y generar la autogestión individual, familiar y comunitaria en todos los ámbitos de la vida.

jueves, 8 de julio de 2010

ETIMOLOGIA DEL NOMBRE: KAQCHIKEL

Tomado de la tesis de Licenciatura de Pakal B’alam: “Descripción lingüística del Kachikel clásico registrado en los manuscritos de los Xpantzay” 2004.

EL NOMBRE KAQCHIKEL

En el Memorial de Tecpán Atitlán, escrito a mediados del siglo XVI, ya registraba el cambio en la palabra cakchiquel. La etimología de este nombre provee datos importantes que ayudan a comprender el cambio vocálico.

Etimología del nombre Kaqchekel

La etimología es la rama de la lingüística que tiene como objeto el “estudio de los orígenes mas remotos que pueden ser documentados de una forma lingüística y de su evolución. La etimología estudia los étimos de las lenguas. El término étimo viene del griego étymon (sentido verdadero) y se define como “la forma supuestamente mas antigua del nombre kaqchikel es kaqchekel, como se encuentra en los textos de los Xpantzan. Esta palabra tiene la vocal e en la penúltima silaba. Afortunadamente la explicación del origen del nombre aparece en los textos de los Xpantzay y también en el Memorial de Tecpán Atitlán. El Memorial explica claramente que el nombre Kaqchekel se deriva del sustantivo kaqache’, árbol coloroda, como se lee en el siguiente fragmento:

Nuestro báculo era de árbol colorado cuando vinimos
Pasamos trayéndolo en la entrada de Tulán, y por consiguiente nos llamamos (nación) cakchiquel,
Oh hijos nuestros, “
Dejaron dicho Q’aq’awitz y Saktekaw

Este fragmento provee el étimo o fuente de derivación del nombre kaqchikel: kaqache` árbol colorado. Kaqache’ es una palabra compuesta por dos raíces unidas kaq adj. rojo, y che’ sust. Árbol, y están enlazadas por la vocal apentética _a_. Esta vocal sin embargo, no aparece en el nombre, por esta razón no se encuentra la forma kaqache(kel) sino kaqche(kel). Las fuentes escritas de la época, elaboradas por los misioneros registran la variante kaqche’, sin vocal epentética, que es la que corresponde exactamente a la base del nombre kaqche-kel. Por ejemplo, Coto registra kaqche’ como palo colorado para teñir; y Pantaleón registra las dos formas kaqche’ (sin vocal epentética) árbol de carreta: y kaqache’ (con vocal epentética) árbol colorado y tiñen con él.

El fragmento indica que la nación kaqchikel tomó su sombre de una planta (kaqche’) del cual fue elaborado su báculo. Este hecho sugiere que las plantas o sus derivados como el báculo eran elementos importantes en la cultura. El cha’me’y báculo era símbolo de poder y autoridad de los kaqchikeles. Otras naciones mayas también tomaron su nombre de plantas: los k’iches toman su nombre k’eche’ tipo de planta/árbol; los tz’utij-iil de tz’utuj (flor de milpa); los Ch’or_ti’ de ch’or (milpa). También algunos linajes de los kaqchikeles toman su nombre de planta, tal es el caso de tuq-u-che’ nombre derivado del árbol tuq tipo de encino, los Sib’aqijay de sib’aq, planta del cual se producen los amarradores de tamales. En este mismo orden de ideas, en el kaqchikel clásico se utilizaban palabras que nombran partes de una planta como metáfora para ancestros, o descendientes; por ejemplo, el par –wixal es el tronco con retoños, y kutam es tronco sin retoño; _si’j es flor de árbol antes del fruto, y _jotay es retoño.

La metáfora si’j jotay todavía se usa en el kaqchikel contemporáneo, y se le escucha principalmente en el lengua de rezo; pero el wixal kutamil ha caído en desuso.

Los textos de los Xpantzay también proveen datos importantes que complementan la información sobre el origen del nombre Kaqchekel. En realidad, los datos que proveen son más especificos sobre este hecho. La información indica que la nación kaqchikel, así como cada una de las cuatro divisiones principales, tomó su símbolo de poder del árbol de kaqache’.

Se puede inferir que de esta planta no solamente se elaboraban los báculos que eran símbolos (antiguo y actual) de autoridad, sino también de ella se producía buen fuego. El fragmento Xpantzay, como se puede leer, es bien explicito en el establecimiento del poder a través del corte y distribución de cada una de las partes del árbol kaqche’ entre las divisiones o linajes kaqchikeles:

y ahí se estableció el señorío.
El poder, y la grandeza. Un árbol había ahí.
Árbol rojo cortaron como símbolo de poder
Los Sotz’il Winaq tomaron el tronco;
Los Kaqchekel tomoron el tronquillo de rama;
Los Tuquche’ tomaron la rama:
Los A(j)qajal Winaq tomaron las hojas.
Se decía que antiguamente no hubo poder ahí.
Y los Sotz’il Winaq siempre tuvieron poder
Porque tomaron el tronco
En la oscuridad de la noche lo hicieron. (Xpantzay 36 a)

Como se observa en el texto, el kaqchikel del siglo XVI expresó el concepto de poder a través de la palabra q’aq’al que se deriva de q’aq’ fuego. Según texto, los Sotz’il siempre mantuvieron el fuego o poder porque tomaron el tronco del árbol. El autor del texto hace énfasis en este punto a través de la repetición de la información sobre los Sotz’il: inicia la lista de los Sotz’il, y lo recalca al final del texto.

El Popol Wuj, en k’iche’, en cambio, dice que los kaqchikel hurtaron el fuego de los k’echee’, porque no quisieron dejarse dominar. Los autores del Popol Wuj cuando se refieren a este evento, escriben 3a3chekelb (q’aq’chekeleb’) y no kaqchekel como se nombraban los propios kaqchikeles. Este hecho puede ser interpretado de varias formas, un interpretación es que los llamaban 3ª3chekel y no kaqchequel a manera de juego lingüístico, por nombre o por burla para recordarles el fuego que tomaron. Una segunda interpretación es que el nombre fue mal escrito en el Popol Wuj, por quienes hicieron uso inconsciente del alfabeto colonial. Las dos formas antiguas del nombre de la nación kaqchekel ((XVI), una con la raíz kaq (rojo), y la otra con la raíz 3a3 (fuego) ha causado confusiones a historiadores monolingües en castellano. Por ejemplo, el historiador Daniel Contreras, en la discusión sobre el nombre de la nación kaqchekel afirma “Por eso recibieron el nombre de Gagchequelab, que quiere decir los del bastón rojo. Gag o cak quiere decir en k’iche’ y en kaqchikel, rojo o fuego”. De acuerdo con los expertos en lingüística histórica sobre los idiomas mayas, loas palabras kaq rojo y q’aq’ fuego en ningún momento de su historia han sido la misma palabra. Es importante notar que aun el Popol Wuuj registró la palabra 3a3chequeleb, como se ve a continuación:

…hurtaron un poco de fuego en Pa Sib’,
ellos eran los de la casa de Sotz’il.
Chamal Kan era el nombre d ela Divinidad de los
3a3chequeleb’. Tenía apariencia de murciélago
al pasar en Pa Sib’ (en el humo). En Chi Libilotix
pasaron cuando vinieron a traer el fuego.
Los q’aq’chekeleb’ no pidieron el fuego.

El origen y la evolución del nombre se resume asi:

Fuente del Nombre:

Derivación del Nombre, según fuentes propias:

· Xpantzay Cakchequel XVI

· Memorial de Tecpán Atitlán Cakchiquel XVI

Nombre según el texto k’eche’ Popol Wuj: 3a3chequeleb’ XVI

/E/cambió a /i/ Kaqchikel XXI

Se puede establecer que kaqche’ es la raíz o base del nombre kaqchekel, sin embargo la ultima parte del nombre, _kel, es discutible. Para analizar esta parte, se comparará la morfología de otros nombres de naciones y linajes mayas. Se puede analizar que varios de estos nombres tienen un sufijo derivacional el cual se agrega a la base para derivar un sustantivo abstracto. Por ejemplo, tz’utuj (flor de milpa) agrega el sufijo _iil, sotz’ (murciélago) agrega el sufijo _il; xaj (danza) agrega _il para derivar Xajil; ajqaj (avispa) adiciona _al para formar Ajqajal.

miércoles, 9 de junio de 2010





domingo, 4 de abril de 2010

JUWINÄQ NA'OJ- 20 CONSEJOS INDÍGENAS

1. Levántate con el sol para orar. Ora sola(o). Ora frecuentemente. El Gran Espíritu oirá, ciertamente, si le hablas.

2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia (codicia), provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía.

3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede hacer tu camino (o caminar tu senda) por ti.

4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor.

5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo.

6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas o plantas.

7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los invadas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera. Permite a cada persona el derecho a su expresión personal.

8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti.

9. Todas las personas comenten errores. Y todos los errores pueden ser perdonados.

10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo.

11. La naturaleza no es PARA nosotros. Es PARTE de nosotros. Ella es parte de tu familia del mundo.

12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer.

13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de tu sufrimiento retornará a ti.

14. Sé verdadero (veraz) todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este universo.

15. Consérvate balanceado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tu persona Física: todas tienen la necesidad de ser fuerte, puras y saludables. Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente. Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales.

16. Haz decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable por tus propios actos.

17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los demás, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido.

18. Sé verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero.

19. Respeta las creencias religiosas de los demás. No impongas en los demás tus propias creencias.

20. Comparte tu buena fortuna con los demás. Participa en la caridad.

viernes, 5 de marzo de 2010

CELEBRACION DEL DIA DE LAS FLORES EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 21 DE MARZO 2010 PRESENTACIÓN DE SEMILLAS


Aq’ab’al Audelino Sajvín
Consejo de Autoridades Ancestrales Maya
Kaji Imox B’eleje K’at

En memoria a los abuelos maya, quienes siempre han sido grandes observadores del tiempo en Nuestra Madre Tierra.

Nuestros abuelos han dividido al cielo y la tierra en dos elementos, dos actitudes, dos estados complementarios: Ruk’ux Kaj - Ruk’u’x Ulew, Tzaq’ol - B’itol y Q’uq’umatz. Lo dividieron también en los cuatro puntos cardinales y las cuatro esquinas del universo, tal como suceden en Chi Iximche’, Teotiwakan y otros centros ceremoniales de hermanos indígenas y culturas antiguas.

El cálculo del tiempo ha sido a través de la observación de distintos elementos de la naturaleza, de los seres humanos y del universo, surgiendo de esa manera un número muy importante: el 13, que tiene que ver con las 13 constelaciones. Combinados los números anteriores con 28 días hacen un total de 364 días (según el códice de Madrid). La observación la podemos ver a simple vista iniciando con las Estrellas llamadas Smo’ch o Las Siete Cabritas durante su recorrido en el firmamento. En el templo las Monjas de Chichen Itzá están representados los trece signos de las constelaciones, que también se encuentran en el códice de Madrid.

Las observaciones hechas por los abuelos mayas las dejaron registradas en las estelas, los códices y a lo largo de varias ciudades maya a través de templos y observatorios. Muchos investigadores dan de referencia a Waxaqtun, Tikal, Templos las Monjas, Chichen Itza y el Caracol, sin embargo la observación, no solo se limitó a una sola manera porque también se hacía la observación en el punto central del cielo. Dos días al año uno antes y uno después del solsticio de verano en el hemisferio norte.

Otra forma de observación es cuando el sol está justo en el cenit, es decir, en forma vertical. El tiempo varía a través del viaje de la Madre Tierra alrededor del Padre Sol. A través de este movimiento, añadiéndole la inclinación y rotación sobre su propio eje, la posición del sol varía al paso del horizonte. Los abuelos mayas dividieron el ciclo de 364 días por 4 espacios de tiempo, el cual equivale a 91 días, cada uno, al situarlas en las fechas del calendario gregoriano varía entre 20 o 21 de marzo y se les define como Equinoccio de Primavera, el 20 o 21 de septiembre es el Equinoccio de Otoño, (día y noche iguales), 20 o 21 de junio el Solsticio de Verano que es el día mas largo del año, y el 20 o 21 de diciembre es el otro solsticio de invierno en donde se encuentra la noche más larga del año. Este conocimiento persiste en las comunidades mayas, ya sean éstas, celebraciones sincretizadas o no, en las cuales se mantienen como festividades importantes, en que los ciclos del movimiento de la Madre Tierra alrededor del Padre Sol mantienen su importancia.

“Equinoccio significa igual día, igual noche. Las hojas de los árboles van cambiando, se miran flores muy hermosas, también los árboles tienen su cambio cuatro veces al año, estas palabras fueron dichas por el abuelo Félix Quila que se encuentra en la otra dimensión. Los pájaros nacen por estas fechas. El color morado y amarillo de las flores y hojas resalta en esta época, el canto de los pájaros también resaltan de alegría por este acontecimiento.

En Mesoamérica se le da mucha importancia a dicho acontecimiento pues es cuando Q’uq’umatz, Ketzalkoat o kukulkan, se muestra. El ejemplo de este acontecimiento se da en Chichen Itzá cuando se forma la figura de Q’uq’umatz descendiendo. Para purificar la tierra para volver a cosechar, a los 260 días, para el equinoccio del 21 de diciembre en las tierras altas, cuando los cristianos celebran el nacimiento de Cristo, nueve meses después de dicho período.

La naturaleza es un factor determinante en las acciones de los seres vivos; el agua, la tierra y el sol son elementos generadores de vida, por ello, se les rinde tributo. Los rituales de la fecha están orientados a la siembra, al inicio de un deseo de crecimiento, ya sea éste material o espiritual.

CELEBRACION DEL DIA DE LAS FLORES Y BENDICION DE SEMILLAS

El equinoccio del 21 de marzo, marca la idea del inicio de un ciclo en el que se bendice, a través de la energía del sol, a toda la gente que acude y recibir la primavera.

L@s ajq’ija’ solicitan a las fuerzas cósmicas que los campos den buenas cosechas, que los animales salvajes y domésticos tengan sana y abundante generación. Que los árboles tengan frutos y la robustez necesarias para los años venideros.

La fecha es especialmente apropiada para la celebración del acoplamiento ritual (real o simbólico) masculinos y femeninos, reproduciendo la unión entre el cielo y la tierra, para la fertilidad, lo que favorecerá las cosechas.

Los días que anteceden, es tiempo de purificación al nacimiento de la primavera, el resurgimiento del verdor de la Madre Tierra. Es muerte y resurrección. La naturaleza renace, el mundo revive la fuerza activa dormida en el silencio del invierno, despierta de nuevo a la vida. Es el embarazo, la semilla, el óvulo y el huevo en donde se gesta el nuevo ser que ha de nacer.

Con dicho acontecimiento debemos estar en meditación, también agitar nuestras banderas de colores, como símbolo de pureza y libertad. Cantar, tocar diferentes instrumentos y danzar. Debemos de empezar a marcar nuevamente estos momentos, porque nos esta tocando este tiempo para dejar lo mejor de nosotros. Juntos seguramente nos conectaremos energéticamente, y esa energía la tendremos en nuestros hogares para la luz que necesitamos en estos momentos de muchos cambios, de extrema oscuridad interna de algunos seres humanos.

Fuerza y Voluntad de cambiar nuestra actitud es lo que necesitamos en este momento.

Debemos olvidar el odio, la envidia, debemos de construir nuestro momento, porque ahora somos nosotros y nuestro compromiso es dejarlo muy bien elaborado para las futuras generaciones.

Recordemos que el registro de estos eventos no solamente se hicieron en Mesoamérica, sino en varios pueblos del mundo, para algunos pueblos como los del sur de América es el inicio de año, en el norte hay reuniones de purificación, al igual en los pueblos de Medio Oriente y la India.

Para nuestros pueblos también se inicia la purificación de nuestra Madre Tierra y de nuestra conciencia, que la estamos deteriorando cada día, al contaminar nuestro cuerpo, al ensuciar el agua, el aire y nuestra manera de alimentarnos.

Para estos días recordemos que se presentarán las mejores semillas en los diferentes altares para su energetización, para que las semillas se mantengan de generación en generación. Nuestro compromiso es no permitir que sean cambiados por otras semillas extrañas.

Los invitamos para retomar las celebraciones del tiempo igual día igual noche. Que lo vivamos desde nuestras familias, las comunidades y el mundo en general.