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miércoles, 12 de abril de 2017

Goathemala (Quauhtemallá)




Con relación al nombre que lleva el país – Guatemala- muchos estudios se han realizado, todos derivados de las primeras cartas escritas por Hernán Cortés y Pedro de Alvarado al momento de la invasión a este territorio. Sin duda, estos dos personajes cuando se refirieron a Goathemala lo hacían considerando no solo la ciudad de Iximche’ sino fundamentalmente a sus habitantes, es decir, los Kaqchikeles. Y toda la polémica suscitada en los siguientes años, hasta ahora, es porque la palabra Goathemala es una palabra nahuatl con la cual los tlaxcaltecas aliados de los españoles les traducían indistintamente las palabras Iximche’ y kaqchikel. Los españoles solo oían la palabra Goathemala y no la de Iximche’ y kaqchikel, de allí entonces que ellos fueron los que finalmente impusieron los nombres, generalizaron o equipararon ambas palabras. Lo cierto del caso, es que históricamente los Kaqchikeles eran los “Guatimaltecos” originales, lo mismo que el idioma kaqchikel era el guatimalteco para los españoles; incluso en el Lienzo de Tlaxcala aparece la palabra como Quauhtemallá.

El mismo Fuentes y Guzmán en la Recoradación Florida afirma lo siguiente: 
“(...) confirmando a éste en el señorío y reino Cachiquel, que es lo de Goathemala; el cual, creciendo mucho más que ninguno dió motivo para que de su grandeza se denominase todo el reino de Goathemala o Coctemalán...” 

Con relación a toda esta discusión Daniel Contreras, luego de un largo análisis argumenta lo siguiente: 

“Pero como Quauhtemallan no es la traducción de Iximché tiene que serlo de cakchiquel, el nombre de la nación o pueblo en cuya capital asentó Alvarado su real y fundó la ciudad del Señor Santiago, primera ciudad de españoles en nuestro territorio. Esa era, por cierto, la opinión de los indígenas Principales de Santiago Atitlán cuando se les preguntó sobre el significado del nombre de Guatemala en 1585 
(...) los Principales de Santiago Atitlán confirmaron el hecho de que durante los primeros años de la dominación castellana, Guatemala y cakchiquel significaban lo mismo para los españoles y para los indios y, por consiguiente, el significado etimológico de ambas palabras debe ser igual o equivalente. 

Del significado del vocablo cakchiquel no hay duda, ya que está bien claro en los textos indígenas clásicos, como el Popol Vuh y el Memorial de Sololá. En el primero se dice: 'En seguida dieron su nombre a los Cakchiqueles, Gagchequelab fue su nombre', es decir, los del árbol rojo o de fuego. Una versión semejante se lee en el Memorial de Sololá: 'Cuando llegamos a las puertas de Tulán fuimos a recibir un palo rojo que era nuestro báculo, y por eso se nos dio el nombre de Cakchiqueles ¡oh hijos nuestros! dijeron Gacavitz y Zactecauh'. 

Es decir, que la palabra Cuauhtemalan, castellanizada como Guatemala, es la versión mexicana de cakchiquel que quiere decir árbol o palo de fuego o rojo. Parece más aceptable la primera versión, la del árbol de fuego” 

De allí entonces que, extricto sensu, la república actual de Guatemala debería de llamarse: República Kaqchikel. Y todos los guatemaltecos deberían llamarse, estricto sensu, Kaqchikeles.

Guillermo Paz Cárcamo, CHUWA NIMA ABÄJ, Editorial Cholsamaj, Guatemala, 2004.




domingo, 2 de abril de 2017

SALUD Y ESPIRITUALIDAD




Desde un enfoque espiritual, "salud" significa comprender que no somos sólo un cuerpo físico, sino también un alma y un espíritu, en absoluta unidad.

Estar sano en el sentido espiritual equivale a comprender el verdadero rol del ser humano, como espíritu que cumple un destino a través de un cuerpo físico.

La enfermedad emana de la conciencia hacia lo físico, no nace "en" lo físico. En esencia, es algo que nos falta aprender. Es un mensaje de nuestra alma, que debemos escuchar para alcanzar la unidad. Crisis es igual a crecimiento. Por lo tanto, "salud" es integrar el espíritu con el alma y el cuerpo.

La pregunta es: si las células de cada órgano se renuevan permanentemente en pocas semanas, mueren y nacen, entonces: ¿Por qué el síntoma sigue persistiendo, aunque la materia física sea otra? Es que la esencia del problema está en la conciencia y se expresa en lo físico.

Cada órgano nos habla a través de sus afecciones. Por ejemplo: los pulmones se relacionan con problemas de contacto y libertad. Los intestinos y el estómago hacen alusión a la imposibilidad de digerir nuevos sucesos, es decir, aceptación. El corazón, es el plano de los afectos y las emociones, etc. Aunque todavía hay mucho más para decir.

La sanación espiritual restablece la conexión perdida entre el cuerpo, el alma y el espíritu, a través de distintas técnicas: la meditación, la armonización energética y la toma de conciencia del sentido profundo de la vida.

A lo largo de la historia diversas culturas nos han mostrado otras formas de sanación. Los chinos, con su concepto de energía; los egipcios, con sus papiros médicos y su magia; los hindúes con el ayurveda; los chamanes, en fin, todas se relacionan con una transformación de la conciencia, o sea, experimentar el sentido profundo de la vida. Devolviendo al ser humano la condición espiritual perdida en los laberintos de la cultura moderna.

Hipócrates, Galeno, Avicena, Maimónides, Paracelso, Mesmer, Hahnemann, Freud y Steiner, nos han dado muestras suficientes de una nueva relación entre la salud y la enfermedad, otro enfoque.

Cada síntoma de la enfermedad busca expresar en el cuerpo lo que falta en la conciencia. Sabemos que es difícil digerir estas ideas para nuestra cultura, no es fácil, pero también sabemos que el que capta esta verdad podrá entender mucho más lo que le ocurre.

Toda enfermedad tiene un proceso evolutivo: Síntomas / Síntomas agudos / Conflicto crónico / Síntoma incurable, muerte.

Dicen que «la enfermedad es la forma de meditación de Occidente», ya que dirige la atención hacia adentro, una autoobservación interior que nos lleva a experimentar nuestra conciencia profunda y darle su realización. Es como cuando decimos que en las malas situaciones de la vida más nos acordamos de Dios. El camino de la salud no es combatir la enfermedad sino comprenderla para luego transmutarla.

Si enfermar es aprender, esto significa que "ENFERMAR también es SANAR"; es decir, trascender la percepción dual y fragmentada de la existencia humana.

La ciencia, cada vez se abre más a una interpretación espiritual.

La medicina mecanicista elimina solo el síntoma, de manera automática, pero luego el síntoma reaparecerá infinidad de veces, de distintas formas, hasta que realicemos una comprensión integral y trascendente del sufrimiento humano.

Como bien sabemos: Toda CRISIS nos lleva a un CRECIMIENTO. ..



La sanación es aquella que se realiza desde el interior; la curación es aquella que viene de afuera, representando el esfuerzo por despertar al sanador interior. "El médico cura, pero la naturaleza sana". Curar es el esfuerzo científico para cambiar lo que sucede en el cuerpo, mientras que sanar es la experiencia humana del esfuerzo por recuperarse y encontrar una nueva salud, que conlleva a una trascendencia. La resistencia al síntoma provoca mayor presión, mientras que la aceptación le quita su relevancia.

sábado, 16 de abril de 2016

CEREMONIA EN EL OXLAJUJ KEJ

FUEGO CEREMONIAL EN EL OXLAJUJ KEJ



    El oxlajuj Kej (Trece Venados) es un Lugar Ceremonial que ha sido visitado ancestralmente. En el memorial de Tecpán Atitlán se menciona ese lugar como uno de los puntos referentes que delimitan el territorio kaqchikel. Antiguamente el lugar era frecuentado por los cazadores pues antes de entrar al bosque y cazar, pedían permiso, y de regreso, dejaban la cabeza de alguno de los animales cazados en la cueva que se encuentra detrás de la imagen de piedra. Todavía se puede encontrar restos de osamentas en dicho lugar. 

En el día Jun Kame surgió el deseo de subir al cerro, a visitar al abuelo del 13 kej. Ya tenía la mayor parte de mis materiales ceremoniales a usar y ya solo pasé por algunas candelitas. Pero además tenía la intención de retocar las figuras que había hecho hace algunos años en ese sitio, por eso llevaba también mis pinturas.

El transporte que me tocó ese día fue más conveniente pues me llevó hasta el pie del cerro,mientras platicábamos con el conductor que resultó ser partícipe de la cosmovisión maya.

Iniciando la caminata, al lado izquierdo y frente a un árbol de encino está la primera parada del camino. Es una piedra que al ponerle atención se le ve la forma de una cabeza con rostro. El primer secretario, le dicen los ancianos ajq’ija’ que saben de esto. Se le saluda y se le cuenta que se va hacia el lugar ceremonial a poner una ofrenda. Sobre todo, pidiéndole permiso para que iniciando el camino, -que es algo empinado-, se convierta en medicina para el corazón y para lucidez. Y que cada uno de esos pasos hacia esa puerta dimensional sea de bienestar. El estado de ánimo es muy importante cuando se va a esos espacios energéticos, porque es un lugar amplificador.

Todos los lugares sagrados tienen sus puertas de entrada y salida a las que se les debe poner mucha atención pues si se ingresa por el lado no habilitado por el fluir de la energía, por los guardianes de la naturaleza, se pude incurrir en una falta, en una actitud de irrespeto que puede tomarse como una intromisión, que genera un período de desajuste en la vida por un tiempo determinado. Por eso los ancianos recomiendan poner mucha atención y cuidado al entorno mientras se va caminando hacia esos espacios ceremoniales.

Cuando se va con la idea de conseguir cambios personales, pensando en el siguiente salto cuántico que corresponde en la vida, todo va siendo información a lo largo del caminar. Son señales, dicen. Y cada una de esas imágenes y sensaciones van dando forma, posición y disposición al cuerpo energético que se hará uno con ese centro de poder. El silencio y la atención es lo más recomendable en ese momento de búsqueda.

Fueron dos momentos en que descansé a lo largo del camino hacia el centro ceremonial pues estaba haciendo un enorme esfuerzo para llegar, y el corazón estaba esforzándose también a dar lo suyo, pero no quería detenerme pues mi emoción era mucha y lo único que deseaba era llegar lo más pronto posible. Sentía que había algo, alguien, esperándome.

Recorriendo el camino hacia el Oxlajuj Kej entonces,recogí el ala rota de una libélula que estaba más grande de lo que normalmente he visto. Se me cruzó la idea de que era de un ser volador de forma humana, de un hada del bosque. Pero era un regalo. Lo interpreté como el vuelo, el impulso que me correspondía esa visita. Momentos de cierre y apertura, final y comienzo, la espiral. Y desde ese momento empezaron los mensajes al ir subiendo hacia el lugar ceremonial. Los guardabarrancos, el viento, los árboles, las ardillas, los armadillos, los insectos. 

Por fin llegué a donde había hecho la primera pintura del glifo del nawal q’anil en una de las piedras que forman la puerta de entrada. El mero secretario, dicen. Es como el referente de haber llegado a un espacio que genera un estado de ánimo distinto, un espacio sagrado puede decirse, pues al solo pasar, ya se puede contemplar la enorme piedra que tiene distintas formas, dependiendo del lado por el que se ve, pero define una zona distinta en un determinado espacio del bosque.

Me detuve por varios minutos ante el “secretario” y retoqué la imagen del q’anil, recoloreándolo, dándole el toque artístico al espacio.

Al principio había ansiedad mientras estaba pintando porque mi mayor deseo era realizar mi fuego, mi ritual. Pero había que estar, y bien, en donde estaba en ese momento. Así que me relajé y eso me ayudó a fluir la combinación de colores y formas.Además era parte de todo el ritual y un aporte para el lugar en donde la gente descansa un rato, llevando leña hacia el pueblo.

Al asumir que todo espacio tiene su momento, disfruté finalmente,pues me dediqué completamente a lo que había que estar con el nawal q’anil. Enseguida caminé hacia el lugar sagrado e iba emocionado, porque siempre los abuelos de ahí me reciben con alegría. Eso he sentido siempre que he llegado a visitarlos. Todas las veces me han compartido hermosas experiencias. Por otro lado, también ya se había hecho conexión anticipadamente con el día jun kame para mover energía y había que cumplir. Por eso, al solo entrar al espacio, saludar y descansar por un momento,llegó el viento a saludar, moviendo las hojas en un pequeño remolino. Fue como la sensación de que estaban limpiando el espacio porque iba a haber una fiesta. Por eso hice mi parte, amontonar a un lado las hojas secas para habilitar el espacio del fuego ceremonial. Coloqué el material,  fumé un tabaco a manera de saludo, y para abrir mi cuerpo energético también, preparándome para lo que iba a acontecer en ese momento pues a eso había llegado, para salir por un momento de la cotidianidad y explorar otras dimensiones. Y al poner algo de música, llegaron algunos pájaros a acompañar aquel espacio-momento con su canto, al mismo tiempo que prendía el fuego ceremonial.

Cada espacio ceremonial tiene una dinámica distinta de interacción. En el 13 kej la energía surge del interior de las piedras, las que emiten distintos sonidos, voces, conversaciones imágenes y toman forma distintos seres, como los duendes.

El ser humano que desarrolla su percepción se entrelaza de distinta manera a esos espacios y tiene su propia experiencia. Los centros ceremoniales son amplificadores de nuestras expectativas, de nuestros estados mentales y energéticos.

Cuando ya se ha abierto el espacio energético a través del fuego ceremonial, éste se vuelve puerta dimensional. Es nuestro tiempo de seres humanos de enfocar nuestra intención aunada a nuestra energía para conectarnos con el “todo”. Es posible desde las prioridades que tenemos como seres humanos, o sentir cómo fluye la fuerza desde el interior del círculo de fuego y dejarse llevar. Cada uno fluye según su trabajo personal y sus necesidades. El Oxlajujkej da por danzar, por emitir sonidos de instrumentos y al canto. 

Estaba contemplando el fuego, platicándoles a los abuelos, sobre todo al nawal del lugar y del día de lo agradecido de estar de nuevo con ellos. Que mi alegría era muy grande de haber encontrado ésta manera tan particular de sentirnos parte de algo más grande, de algo que está en nuestra cotidianidad, que consciente o inconscientemente percibimos, pero que nos hace sentir la vida de una manera muy particular, muy especial.

Pensando en eso estaba cuando la imagen del ojo me llamó. De mi interior surgía una voz que me decía que era el momento de usar los colores ahí. Por eso, le pedí permiso al guardián del lugar y tomé el pincel. Y todo fue fluyendo mientras seguía platicando con el vigilante del cerro. Sentí que dentro de mí estaba fluyendo energía hacia la piedra y de la piedra hacia mí. Fue una interacción muy necesaria pues la conversación se enfocó en cómo las formas y los colores también influyen en el estado mental, físico y energético de los seres humanos mientras le daba color al ojo. Me indicaron pintar más en el futuro.

De vez en cuando dejé sobre una de las piedras el pincel y los colores y regresé frente al fuego para moverlo, ofreciendo velitas de varios colores, mientras seguía la conversación de los abuelos, viendo que las velas que puse debajo de la piedra grande a mi lado izquierdo, se habían derramado, combinando los colores y formando una figura de ser humano danzante de color turquesa, lo cual me dio por danzar y después regresé a pintar.

Cuando ya había restaurado el ojo, pasé a la otra figura que había visto anteriormente, oculta en la piedra; un rostro femenino con algo que cubría su cabeza. Se me ocurrió que era una corona. Me estaba sonriendo, como esperando su turno para embellecerla. Platiqué con ella, recordando la vez que se me mostró, permitiéndome darla a conocer a quienes en el futuro ingresaran a ese espacio.

Fue agradable. Sentí mucho bienestar mientras pintaba; el contorno de su rostro, su corona y sus ojos, pero cuando estaba a punto de hacerle la boca, al mismo tiempo que platicaba con el fuego ceremonial, apareció volando un insecto negro del lado derecho mío. Parecía como una enorme mosca, pero al verla más atentamente y por detrás, se parecía más a un escarabajo con el trasero negro dorado. Llegó frente a mí  y empezó a indagarme, daba vueltas alrededor mío mientras yo pintaba el rostro. El insecto (o la insecta?), estaba cada vez más cerca y su ronroneo era cada vez más fuerte. Y llegó un momento en que se me acercó tanto que me hizo moverme hacia atrás, y fue como si estuviese hablándome. Sobrevolaba, mientras me decía que le gustaba lo que yo estaba haciendo. Voló hacia las distintas manos impresas en la piedra que habíamos hecho en una ocasión que fuimos en grupo a hacer una ceremonia. Me preguntaba qué había sido de quienes habían llegado esa vez a ser un momento ahí en ese lugar. Sentí una bola de energía que se iba haciendo cada vez más grande en mis manos. La levanté por un momento hasta sentir que tenía un metro de diámetro. Después la deposité frente al fuego y se diluyó en todo el entorno.  

El OxlajujKej es de los abuelos[1] que está ayudando a generar la oleada energética desde el espacio en que se halla para que la vida se siga desarrollando en todas sus manifestaciones. La vida es permanente, la vida se va transformando a lo largo de sus distintos ciclos.  

Quise fotografiar el ojo pintado y el insecto que seguía volando para quedarme con un recuerdo de ese momento, pero enfrente estaba la vara para mover el fuego. En una actitud inconsciente pero brusca, tomé la vara y la arrojé hacia atrás, pero rectifiqué mi actitud y le pedí disculpas porque servía de instrumento para mover la energía del fuego. Tomé algunas fotos de ese momento cuando volví a colocar la vara frente a la piedra. Hay que tomar en cuenta que cualquier actitud en esos espacios genera un mayor movimiento energético. Además la vara es un importante instrumento y no hay que descuidarla. Decían que hay que seguir fortaleciendo el respeto a todas las manifestaciones de la vida. Que hay que ser constantes.

Al voltear a ver al bosque, a los pájaros y escuchar el sonido del agua deslizarse sobre las piedras y siguiendo su curso, escuchar a los pájaros; la energía del agua se hizo presente y me compartió una visión de alternancia. Vi la montaña sin nada de árboles, convertido en un lugar de casas. El lugar en donde estaba en ese momento con mi fuego, había desaparecido. Habían desaparecido las piedras, no había convergencia de energías. La gente estaba robando agua, la disputa era por el agua. Algunos buscaban agua pero no encontraban en ningún sitio. La seguridad estaba alrededor de los depósitos de agua. El manto acuífero del valle donde ahora está asentada la ciudad, lo habían privatizado y tenían grandes bombas que sacaban el agua de las cavernas que habían hecho. Era un lugar desconocido. Había mucha pobreza, sobre todo, pobreza de espíritu. Un sentimiento desconocido de desconexión que hasta el momento no hemos vivido. También sentí en ese momento mucha impotencia, preguntando en voz alta hasta donde tendríamos que llegar la humanidad en su aprendizaje.

Fui hacia la cera derramada, la tomé, quedando en mi mano solamente la forma de la mujer danzante, la que puse en el fuego. Y mientras se iba derritiendo, me recordó la imagen de la  placa de Pakal de Palenque en su trascendencia. Ahí estaba presente el abuelo jun keme’, y al ofrecerle su tabaco, llegó un fuerte viento mientras un pájaro cantaba, saltando entre los árboles. Todo se trata de trabajo personal, decía. Hasta donde llegues en este espacio-tiempo que te corresponde es tu tarea. Mientras todavía nos hayas llegado frente a la puerta para cruzar hacia el otro lado, tienes oportunidades. Vivir cada momento como si fuera el último es lo que corresponde.

Hubo momentos fuertes en donde había que apoyar fuerte los pies sobre la tierra para ser solamente un medio para que la energía siguiera su curso. Otras veces para reír, llorar o platicar, disfrutando de ser, ser humano, con ese cuerpo compuesto de los elementos de la misma naturaleza que la percibe. Agradeciendo mucho eso. Parecía un trastornado platicando solo en esa montaña, ante la piedra, ante el fuego. Es lo que pasa cuando se va solo a visitar esos centros energéticos. Se disfruta muchísimo. Me senté por un momento debajo de las imágenes que retoqué y de nuevo llegó el insecto a volar frente a mí.    

Finalmente me despedí y de nuevo salió una voluta delgada de humo que giraba de izquierda a derecha y se elevó hasta perderse en lo alto. Era la forma de un bastón y de una serpiente.

Pasé llevando agua del cerro pues unas compañeras están preparando la ceremonia para el río, con el propósito de llevar la energía del agua de otros espacios hasta ese lugar.

Las vivencias son cierres y aperturas de acontecimientos, pero no hay un fin absoluto, solo cambios. Siguiendo con el movimiento en espiral de la vida.





Chi Iximche’, chuwa 6 B’atz’,
15 de abril de 2016



[1]Cuando hablamos de los “abuelos”, nos referimos a que en el discurso ceremonial se hace mención de los distintos nombres de los creadores y formadores, de las fuerzas de la naturaleza, de los lugares sagrados, de los ancestros, etc, etc, abreviando de esa manera.  

martes, 21 de julio de 2015

10 CONSEJOS PARA DEJAR IR EL PASADO Y ABRAZAR EL FUTURO




1. Medita. Encuentra quietud, respira. La meditación es acción. Nuestra mente es mucho más difícil se aquietar que nuestro cuerpo. Nuestras vidas son ocupadas y de un ritmo rápido, lleno de ruido y distracciones externas. La claridad viene del silencio. La meditación, incluso en pequeñas cantidades, permitirá la inserción de los siguientes 9 pasos.


2. Comprender. Tómate el tiempo para reflexionar sobre tu propia historia como un tercero interesado sin juicio: simplemente observa. Entiende que no eres tu pasado. Comprende que las situaciones y los patrones y las personas en tu vida crearon tus experiencias, no te crearon a ti. Conocer y entender tu pasado y algunos de sus patrones te ayudará a reconocer por qué te aferras y repites las conductas autodestructivas. El entendimiento crea conciencia, la conciencia te ayuda a romper el ciclo.

3. Aceptar. Acepta tu historia y la gente que ha sido parte de tu historia, acepta tu situación y recuerda que ninguno de estos te definen. La aceptación es el primer paso para dejar ir y dejarte ir libre. Aprende del monje en la historia: llevar amargura, ira o rencor, a nadie carga más que ti mismo.

4. Vacía tu taza. Consciente y activamente trabaja en dejar ir de tu historia, tus juicios e ideales, las cosas materiales, todas tus cosas. No tienen ningún valor real. Ellos no te hacen más fuerte, más sano o más poderoso, y la creencia en ellos es una ilusión. Derrama tus expectativas de cómo, quién, dónde y qué debes ser, ya que, eso, también, es parte de una historia que te detiene de simplemente ser. Una vez que sueltas esta historia y vacias tu taza, tu propósito de vida se abrirá y podrás fluir mejor.

5. Alinearse. Toma un momento (o varios) para anotar lo siguiente:

a. El centro de tus creencias / valores

b. Tus metas de la vida

c. Las acciones que se están tomando para alcanzar dichos objetivos.

Desde aquí, tomar una mirada honesta a tus creencias / valores y determinar si se alinean o no con tus objetivos y acciones. Si no es así, pregúntate: ¿es el momento de crear nuevas creencias básicas, establecer nuevas metas o emprender una acción nueva? Qué medidas debes tomar para alinear tus acciones con tus creencias con el fin de alcanzar tus metas. Escribe 3 acciones que tomarás esta semana para conseguir ponerte en movimiento.

6. Flexibilidad. Puede parecer paradójico desprenderse de los resultados, las metas establecidas y aún trabajar para ellas. Pero si eres flexible - es decir, estás dispuesto a dejar de lado el resultado final - la alineación de los objetivos y el propósito verdadero con el bien común, es la acción justa. Se flexible, permite que el camino se desarrolle, abriendote a las oportunidades. Se flexible y fluye con la corriente de la vida.

7. Contribuye. Cuando te encuentras lamentándote sobre tu pasado o enojado acerca de tu presente o cavilaciones acerca de tu futuro, encuentra una manera de hacerle el día mejor a alguien. Con una sonrisa a alguien al pasar, abriendo una puerta, llevando un poco de comida para el necesitado: estas acciones simples pueden tener un impacto duradero y ayudarte a poner tu situación en perspectiva. Contribuir al bienestar de los demás es la mejor manera de alinearse con tu verdadero yo.

8. Cree en ti mismo. Cree en tu propósito. Cree que aferrarse, de hecho no hace nada, pero evitar ese propósito.

9. Ama el proceso. Diviértete. Juega, se alegre y positivo. Dale poder a la positividad. Ámate a ti mismo, ama a los demás y ama esta vida. Hay un regalo para desenvolver cada día, para contemplar con nuevos ojos y emocionarse.

10. Sé agradecido. Sé verdadero. Una vez que hayas tomado todas estas acciones, sólo sé.

martes, 2 de junio de 2015

QACH’UMILAL (NUESTRA ESTRELLA)


“Qach´umilal, q’ij alaxik, Wäch q’ij[1] (Nuestra estrella. Misión, Destino) es un valor fundamental en la cultura Maya porque a través de el, es que el ser humano consigue encausar su desarrollo mental, espiritual, físico y emocional. Cuando se reconoce y respeta el ch’umilal, se favorece la comprensión mutua y la responsabilidad que se tiene en la vida colectiva.

En la cultura Maya se valora la potencialidad y la posibilidad que tiene cada ser humano, al nacer y durante el resto de la vida, para aportar a su comunidad nuevas formas de solución a las necesidades y conflictos, nuevos mensajes y conocimientos para la vida humana y de la naturaleza. Se valora también, que con la energía de su Ch´umilal y la formación que le provee la familia, la persona misma podrá desarrollarse y podrá servir a su comunidad; será capaz de alimentar al Corazón del Cielo Corazón de la Tierra para mantener la memoria de los antepasados. Por eso, ninguna persona tiene en su libertad, el derecho de negar o interrumpir la vida de todos los demás seres creados.

El Cholq’ij permite la sincronización más completa del hombre con el tiempo real, ayuda a liberar distintos aspectos ilusorios de la vida que lo priva de su conexión e integración como ser que es parte de la naturaleza, del ser cósmico que es”.

Conocer el q’ij alaxik, wäch q’ij, ch’umilal es entender cuál es el espacio y la responsabilidad que tenemos como seres sociales y la trascendencia de nuestro ser. Saber la energía que nos corresponde nos sirve para adentrarnos en el autoconocimiento. Lo que se refleja en el cuadro de días de engendramiento, nacimiento y misión es el saber de dónde venimos, quienes somos y hacia dónde vamos, pero además cuáles son nuestros aliados energéticos que nos ayudan a alcanzar nuestra plenitud. Todo lo que llega del universo nos conecta con instrumentos valiosos en el espacio-tiempo que nos corresponde. Conocer el día permite conocer la misión, los desafíos u obstáculos en las distintas etapas de la vida.

Conocer los nueve nawales, o aspectos de días que a cada uno nos corresponde, nos ayuda en los distintos aspectos de nuestro ser. Nos nutre de autoestima. El año cargador en que nacemos, también complementa el espacio y tiempo que nos corresponde en este aquí y ahora. Los otros calendarios tales como el lunar de veintiocho días, el de los Abuelos de la Noche (9 cuidadores) se integran a la energía con que cada uno de nosotros hemos venido a disfrutar del regazo de Nuestra Madre Tierra.

Recordemos, todos somos seres únicos e irrepetibles en el universo.

El Ch’umilal es la referencia más exacta para el autoconocimiento y la sanación.

Y cuidando el Ch’umilal llegamos a la Plenitud como seres en este espacio-tiempo, en este aquí y ahora.

Chi Iximche’, Chuwa Oxlajuj Aj, Junio 2 de 2015.



[1] Nuestra estrella: día de nacimiento, aspecto-energía del día en que se nace según el Conocimiento Maya.

sábado, 30 de mayo de 2015

miércoles, 3 de diciembre de 2014

MATERIALISMO

En cualquier dirección que veamos, nos damos cuenta de las enormes consecuencias que el enfoque materialista ha generado en pocos años.  El sistema de comercio global, la ciencia, las comunicaciones, los viajes espaciales, etc, han sido realizados a un costo muy alto y el sacrificio de muchos.

En nombre del progreso se sigue explotando a la Naturaleza, a la Madre Tierra hasta el punto de la destrucción. Y la concentración económica se ha convertido en una obsesión que no es nada más que un estado mental-espiritual de ansiedad por la incertidumbre del propio individuo. La lógica nos limita nuestro punto de atención a la economía material y persistentemente nos negamos a admitir la idea de la existencia de un plano espiritual porque no deseamos pensar en el gran misterio que es la vida.

Un reflejo de la negación de otros planos existenciales de la vida materialista, es el abandono de los ancianos, pues verlos,nos recuerda lo que no hemos asumido en nuestra conciencia de nacimiento-muerte. Nuestro miedo explica por qué, durante tantos años, los individuos que tenían experiencias misteriosas de sincronicidad, intuición, sueños, percepciones extrasensoriales, etc, enfrentan tanto escepticismo, a pesar de que dichas experiencias estuvieron siempre presentes en la existencia humana.

El mundo es un sólo tejido interconectado de relaciones energéticas en distintos niveles.El universo es un todo indivisible que es vida, que es fuerza espiritual. Esto se alcanza a sentir, después de una atenta observación interior pues estamos íntimamente conectados a esa energía. Existen prácticas para lograr afinar esa relación.

Si bien es cierto que el materialismo ha desviado nuestra conducta, también nosotros como seres humanos, a lo largo de la vida, hemos generado ciertos patrones individuales que han contribuido. Y aunque en el fondo sabemos que son actitudes autoengañadoras, se nos hace difícil ver de manera objetiva nuestro comportamiento personal.

Cuando el interés va más allá de una simple exploración personal, se requiere más que la catarsis de lostraumas infantiles. Para no quedarse en los intentos inconscientes de adquirir energía y seguridad, hay que mirar más allá de la comprensión intelectual para buscar una nueva fuente de seguridad.

El desafío es mirarnos a nosotros mismos con más atención para identificar nuestro conjunto particular de supuestos, de nuestros traumas, y las intenciones que constituyen nuestro propio drama, y encontrar otra experiencia que nos permita abrirnos a la energía que llevamos dentro.

Una metáfora maya expresa que cuando nace un ser humano, allá en el cielo inicia el brillar de una estrella. Lo que significa que si nuestro destino fue el venir como seres espirituales a la Tierra, ¿qué pasa con el proceso de nacimiento y muerte? ¿Qué descubriremos aquí en la tierra de la dimensión celestial de la que venimos y a la cual retornamos cuando nuestro tiempo aquí termina?

Cuando los seres humanos estamos conectados al centro energético, aquí y en la otra vida, nuestra seguridad viene de adentro. Cuando estamos apartados de la fuente divina, buscamos seguridad fuera de nosotros mismos a través de alguna forma de gratificación y los dramas de energía que nos hacen perder energía.

Los seres humanos inventamos todo tipo de mecanismos para minimizar nuestro mundo y así ahuyentar la ansiedad de la vida. Todo tipo de instrumento que usa el abusador, las maniobras del criminal, no es más que una forma de reprimir su miedo de estar perdido. Eso es el mal, ese es el infierno. Son estados interiores individuales. Y todos esos com­portamientos deben entenderse como un mecanismo de defensa contra el gran miedo que genera la desconección espiritual.

Ahora queda bien clara la verdadera importancia de conectarnos interiormente, de eliminar nuestros mecanismos de control y encontrar nuestra verdad. El hecho es que estamos aquí en la tierra para ser más conscientes de nuestra naturaleza espiritual.
Además, sabiendo cual es la connotación de la Naturaleza en nuestra vida, comprenderemos que existen lugares especiales que nos generan estados acrecentados de conciencia que nos aceleran nuestro proceso interior. Esos espacios hay que brindarles protección.
Existen muchos establecidos por pueblos de prácticas ancestrales. Pero otros, en cambio, nunca fueron indicados ni documentados.Por eso es que deben ser redescubiertos para su cuidado.

Otro cambio que se produce du­rante la experiencia interior es el grado de proximidad y conexión que sentimos con los objetos o fenómenos que nos rodean. Todo de pronto parece estar más cerca de nosotros: una montaña distante, árboles sobre una pendiente, torrentes en el valle. Todos estos objetos parecen tener ahora una mayor presencia y relación en nosotros a pesar de estar muy lejos. La sensación es que se nos vienen encima, y es porque requieren nuestra atención, o nos compartirán un conocimiento necesario en el momento para nuestro crecimiento.

Esa es la percepción común de experimentar una sensación de unidad con todas las cosas. Al mirar y percibir la Naturaleza mientras estamos en este nivel de conciencia, todo lo que percibimos nos parece parte de nosotros mismos.
Somos parte del universo de la vida.

Kajkan Felipe Mejia
Chuwa 13 B’atz, 2 de diciembre de 2014