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domingo, 2 de abril de 2017

SALUD Y ESPIRITUALIDAD




Desde un enfoque espiritual, "salud" significa comprender que no somos sólo un cuerpo físico, sino también un alma y un espíritu, en absoluta unidad.

Estar sano en el sentido espiritual equivale a comprender el verdadero rol del ser humano, como espíritu que cumple un destino a través de un cuerpo físico.

La enfermedad emana de la conciencia hacia lo físico, no nace "en" lo físico. En esencia, es algo que nos falta aprender. Es un mensaje de nuestra alma, que debemos escuchar para alcanzar la unidad. Crisis es igual a crecimiento. Por lo tanto, "salud" es integrar el espíritu con el alma y el cuerpo.

La pregunta es: si las células de cada órgano se renuevan permanentemente en pocas semanas, mueren y nacen, entonces: ¿Por qué el síntoma sigue persistiendo, aunque la materia física sea otra? Es que la esencia del problema está en la conciencia y se expresa en lo físico.

Cada órgano nos habla a través de sus afecciones. Por ejemplo: los pulmones se relacionan con problemas de contacto y libertad. Los intestinos y el estómago hacen alusión a la imposibilidad de digerir nuevos sucesos, es decir, aceptación. El corazón, es el plano de los afectos y las emociones, etc. Aunque todavía hay mucho más para decir.

La sanación espiritual restablece la conexión perdida entre el cuerpo, el alma y el espíritu, a través de distintas técnicas: la meditación, la armonización energética y la toma de conciencia del sentido profundo de la vida.

A lo largo de la historia diversas culturas nos han mostrado otras formas de sanación. Los chinos, con su concepto de energía; los egipcios, con sus papiros médicos y su magia; los hindúes con el ayurveda; los chamanes, en fin, todas se relacionan con una transformación de la conciencia, o sea, experimentar el sentido profundo de la vida. Devolviendo al ser humano la condición espiritual perdida en los laberintos de la cultura moderna.

Hipócrates, Galeno, Avicena, Maimónides, Paracelso, Mesmer, Hahnemann, Freud y Steiner, nos han dado muestras suficientes de una nueva relación entre la salud y la enfermedad, otro enfoque.

Cada síntoma de la enfermedad busca expresar en el cuerpo lo que falta en la conciencia. Sabemos que es difícil digerir estas ideas para nuestra cultura, no es fácil, pero también sabemos que el que capta esta verdad podrá entender mucho más lo que le ocurre.

Toda enfermedad tiene un proceso evolutivo: Síntomas / Síntomas agudos / Conflicto crónico / Síntoma incurable, muerte.

Dicen que «la enfermedad es la forma de meditación de Occidente», ya que dirige la atención hacia adentro, una autoobservación interior que nos lleva a experimentar nuestra conciencia profunda y darle su realización. Es como cuando decimos que en las malas situaciones de la vida más nos acordamos de Dios. El camino de la salud no es combatir la enfermedad sino comprenderla para luego transmutarla.

Si enfermar es aprender, esto significa que "ENFERMAR también es SANAR"; es decir, trascender la percepción dual y fragmentada de la existencia humana.

La ciencia, cada vez se abre más a una interpretación espiritual.

La medicina mecanicista elimina solo el síntoma, de manera automática, pero luego el síntoma reaparecerá infinidad de veces, de distintas formas, hasta que realicemos una comprensión integral y trascendente del sufrimiento humano.

Como bien sabemos: Toda CRISIS nos lleva a un CRECIMIENTO. ..



La sanación es aquella que se realiza desde el interior; la curación es aquella que viene de afuera, representando el esfuerzo por despertar al sanador interior. "El médico cura, pero la naturaleza sana". Curar es el esfuerzo científico para cambiar lo que sucede en el cuerpo, mientras que sanar es la experiencia humana del esfuerzo por recuperarse y encontrar una nueva salud, que conlleva a una trascendencia. La resistencia al síntoma provoca mayor presión, mientras que la aceptación le quita su relevancia.

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