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jueves, 20 de abril de 2017

LAS MUJERES COMO AUTORIDADES ANCESTRALES

Nan Mónica Gonzáles

A pesar de los largos siglos de opresión y las distintas estrategias de aculturación, las mujeres hemos sido las mayores guardianas portadoras de conocimiento tradicional pues hemos mantenido nuestros idiomas tradicionales, nuestros trajes, nuestros temascales, nuestra medicina de cantos y que ha sido el medio por el cual se ha mantenido en vigencia nuestra cosmovisión.

Las mujeres como autoridades ancestrales son personas conocidas por las comunidades mayoritariamente Mayas como “autoridades de la comunidad” a quienes por vida respetable ó experiencia previa se les asigna el guiar o aconsejar a las personas en la toma de decisiones y resolver así problemáticas en sus vidas. Sus funciones han sido expresadas según su contexto en prácticas tales como: consejos, consultas, atención en salud, ceremonias, rezos y prácticas culturales vivenciadas desde una espiritualidad milenaria basadas en el calendario sagrado maya, que tiene dos cuentas, una llamada cuenta larga o Ab´ y otra cuenta corta o Cholq´ij.

La Comisión de Espiritualidad, para el reconocimiento de los lugares sagrados,  indica que: “las/os guías espirituales son personas que reconocen y asumen su vocación teniendo la especialidad ya sea para sanar niños, atender partos, conocer los secretos de la naturaleza y de las enfermedades, para tratarlos dentro de su contexto cultural”
Las mujeres como guías espirituales resulta relevante encontrar a quienes mediante el consejo, orientan conductas y decisiones personales o comunitarias. Según la región y el idioma se les conocer como ajqui´jab.

Curruchich, María Luisa (Palencia, 1,999::45) que mediante los Kotz´i´j (ceremonias, fuegos tradicionales mayas) se “pide permiso; suplica, exige que se haga justicia; invoca y habla con los antepasados; habla al fuego, al mar, a los ríos, lagos, al aire, al sol, a la oscuridad, a la claridad, a la vida y a la muerte; da la impresión de que es un monólogo pero en realidad es un diálogo”.

Dentro de la cotidianidad, las mujeres crean y reproducen prácticas culturales-tradicionales con respecto de atender la salud. Han hecho uso de la naturaleza, especialmente conocimiento, propiedades y el uso de las plantas medicinales.[1] Las mujeres mayas por sus cargos como guías se han enfrentado a líderes religiosos radicales quienes ignorantes de conocimiento ancestral, les han llamado hechiceras o brujas.  Ignorando del cargo de vocación y de bien.  

Pese a la dominación, los saberes milenarios subsistieron gracias al resguardo (en secreto) esto porque si los invasores sabían de su existencia se exponían a perder la vida.

En la lectura histórica de los pueblos originarios es notable cómo los antepasados son los que a través de los sueños se comunican con quienes serán guías, ellas/son quienes enseñan el trabajo. En la práctica de la Medicina Maya, los antepasados cumplen un papel sumamente importante, a través de los sueños, los antepasados les indican qué tratamientos deben usar para la curación, avisan qué día acudirá a ellos una persona enferma ó bien la proximidad de la muerte de una persona.

Dentro del espacio cosmogónico maya son muchas las especialidades dentro del campo de la salud. Cada especialidad es heredada y acompañada de un “don” cada una lo recibe desde la niñez y se revela a través de los sueños cuál será su misión, tiene que ver con enseñanzas de generación en generación. Muchas son las narraciones de mujeres antes de empezar a trabajar a favor de las personas recibieron instrucción de sus antepasados en los sueños y personas ancianas para atender de la salud de la comunidad.

El conocimiento y manejo de propiedades de las plantas es uno más de los saberes que adquieren. Desde lo espiritual y ritual se expresa con el respeto profundo a la madre tierra, quien es ella y representa la feminidad en su pleno.

Mujeres Comadronas

Desde la historia de la cultura maya su trabajo es milenario y consiste en atender la salud de las personas. Las comadronas mayoritariamente atienden a las mujeres, esto no las excluye el atender a la niñez y personas mayores. Estas mujeres únicamente piden lo que gastan en materiales y plantas y lo demás es según la persona pueda, por voluntad.

Por su qué hacer es el equivalente a la ginecóloga de la comunidad. La comadrona  arregla la matriz (útero) en caso de que esté caída. Si la mujer está embarazada le ubica ó mueve al bebe, si viene mal para que tenga un parto sin complicaciones. Trabaja de manera natural todas las molestias en salud.

Atiende a las mujeres con dolor abdominal, periodos menstruales irregulares, para calentarle la matriz. Se piensa que si la matriz esta fría esta es razón para no ser fértiles.

También atienden a las mujeres que estén enlunadas (embarazadas) son nueve lunas las que trabajan, guiando en su alimentación a la mujer, sonando el vientre y moldeando la posición del bebe para que no se encaje, hasta que nazca.

Durante los 40 días postparto, calientan los pulmones (masaje de espalda) para que les baje leche y pueda el recién nacido tomar calostro.

Las comadronas también fajan el vientre de las mujeres para que puedan caminar de manera más segura y no se les salga la matriz.

Brinda asesoría a la pareja para planificar los embarazos, haciendo uso del método natural y sobre cómo llevar una buena salud sexual.

Asimismo las comadronas son las responsables de velar por que bebe trague con facilidad, que “no se les bajen la varillas” (inflamación del paladar) y “hundimiento de la mollera” (fontanelas; espacio entre huesos craneales)

Atiende la “caída del cuajo” (parte del estómago se descuelga) y mediante un masaje en su estómago se coloca de nuevo en su lugar.


Mujeres k’amalb’e

K’amalb’e es la persona que guía el camino, responsable de levantar las almas de los finados dejadas en el lugar en donde fallecieron y abrirles el camino para llevarlas al lugar donde descansa su cuerpo. Realizan un trabajo importante para las personas dolientes, ya que sin su participación se cree que los finados se quedan sin descanso.


Mujeres Chayeras

Chay: es un objeto de cristal o mineral cortado. He ahí la palabra chayeras, refiriéndose a las mujeres que trabajan con minerales cortados. La mujer chayera mediante una piedra de obsidiana hace una pequeña incisión en una parte del cuerpo sacando la sangre negra del cuerpo. Los beneficios son: dejar de ser haragán, romper con la debilidad física y reconstituye el equilibrio en el cuerpo. En otras palabras, ayuda a la desintoxicación.


Mujeres sobadoras (masajeadora) de empacho

Empacho: indigestión por ingesta de alimentos. Las mujeres especialmente abuelas, curan el empacho mediante un masaje en el estómago, despega la indigestión y posterior a la misma se da una purga a base de plantas medicinales, que provoca la expulsión del mismo. La persona empachada se reconoce porque deja de comer, le duele la cabeza, manifiesta diarrea


Mujeres embolsa lombrices

Las mujeres sacan parásitos también conocidos como lombrices, mediante masajes al estómago y plantas como hoja de plátano y pan tostado con ajo sobre el aglutinan a los parásitos para expulsarlos. Otra forma de atender las lombrices es dar a comer el granizo de las primeras lluvias. Esto ocurre entre verano e invierno, y se hace para evitar un ataque de lombrices, que puede llevar a la muerte sino es bien tratada.


Mujeres ajqi’ja’

Ser mujer ajq’ij representa autoridad para la comunidad. Tiene a su cargo orientar a las personas en su camino de la vida, llevar el conteo del sagrado calendario maya con la cuenta de los wäch q’ij (nahuales), interpreta el sagrado fuego, las señales de la naturaleza, del cuerpo y por donde vendrán los problemas y las posibles salidas. Es responsable de hacer ceremonias a favor de la individualidad, la familia y la colectividad, visita altares, poner candelas y llevar su mesa con el respeto y permiso de Ajaw y las abuelas y abuelos.


Mujeres curadoras de susto

El susto es una enfermedad cultural que consiste en que su alma o espíritu se sale del cuerpo y al salirse se cae en problemas físicos serios, que si no se atienden pueden llevar a la muerte. Para curar del susto las mujeres llaman el espíritu de la persona enferma y restablecen así su energía. Algunas veces según la región incluyen candelas u otros materiales.


Mujeres curadoras del mal de ojo

Las mujeres ancianas dicen que el mal de ojo es un fuego en el cuerpo, es una energía recibida por una persona que esta alcoholizada, con hambre o con su menstruación. La energía impacta en la niñez y es evidente con mucho llanto, que al curarles con huevo, pato o pimienta, es en automático que dejan de llorar.


Mujeres curadoras del pujo

Las abuelas dicen que el pujo es una fuerza, podría decirse que es serie de espasmos en el estómago de niñas/os, hacen fuerza y su estómago se contrae, la madre piensa que quiere defecar, pero no es esa la razón. Al igual que el susto, las mujeres les curan con los mismos materiales.


Chi Nimajay, Chuwa Kab'lajuj Imox, 20 de Abril de 2017



[1] No es de olvidar que en Europa durante el tiempo del Oscurantismo las mujeres sufrieron uno de los femicidios más grandes de la humanidad, bajo los agravios de herejes y brujas, debido a los conocimientos y saberes en ciencias naturales (plantas medicinales), bajo la cruz del cristianismo fueron perseguidas y asesinadas. Pese a las múltiples agresiones sufridas, las mujeres en la historia crean cultura, mediante tejidos, pinturas, arte en sí mismo, con sus propias manos. Se puede comprobar, orgullosamente que las mujeres en la historia de los pueblos del mundo fueron y continúan siendo portadoras de resistencia e historia viviente.

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