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lunes, 10 de diciembre de 2012

INTERPRETACIÓN DEL FIN DE UNA ERA MAYA “OXLAJUJ B'AQTUN”


Kajkan Felipe Mejia Sepet
                                                                                                                                Maya Kaqchikel






POSICIONES CON RESPECTO AL 13 B’AQTUN
Al final del choltún, del ciclo de los 13 b’aqtun, persisten las distintas nociones relacionadas al mismo, lo cual muestra que el conocimiento maya aun es desconocido para muchos pero también tergiversado en gran medida. 
Para algunos pseudo-dirigentes de la Nueva Era, no les es posible concebir y aceptar el impresionante nivel de desarrollo científico maya y la salida fácil en la interpretación del Oxlajuj B’aqtun es darle una connotación de fantasía esotérica. Es decir, en vez de reconocer que los Antiguos Mayas fueron grandes científicos, prefieren divulgar que fueron grandes adivinos.






Los partidarios de esta postura son la inmensa mayoría, algunos lo son por ignorancia, otros por temor; pero otros por conveniencia, con intereses de fondo, bien definidos. Estos fundamentalmente son los creadores de novelas y ensayos esotéricos, creadores de películas fantasiosas, entre otros. Basándose en dos ideas básicas logran infundir inseguridad y temor en sus potenciales seguidores: primero, la notable precisión de muchas de las predicciones mayas y segundo, el hecho de que aparentemente el calendario Maya no continuara más allá de la fecha del 21 de diciembre de 2012.






Además de la rentabilidad individual de los proyectos económicos y los daños que pudiera causar. Y en ese sentido, mientras más fantasiosa y más esotérica sea la obra literaria sobre el Oxlajuj B’aqtun, ésta, tiene mayor demanda en el mercado popular.






La situación existencial del momento también genera una alarma catastrófica de límite de tiempo en relación al Oxlajuj B’aqtun, que nos empuja a entrar en pánico y hasta en un estado de shock, el cual es de vital importancia porque sirve de distractor social que favorece y mantiene la pobreza, la dominación, la explotación y la exclusión social de los pueblos.






En la psicología de masas todo mundo comenta sobre el fin de los tiempos, la mayoría se refugia en su religión y pretende minimizar el miedo conformándose con que “se haga la voluntad de dios”. Otro sector social, más inclinado a la tecnología de los últimos tiempos, ha abarrotado las redes sociales de artículos de opinión, conferencias, videos, sobre “la profecías Mayas del fin del mundo”. Aquí circula una diversidad de opiniones sin fundamento que dejan entrever el desconocimiento, la confusión y el miedo.






Para los catastrofistas el fin de la humanidad es un hecho, puesto que lo relacionan con los signos violentos naturales de nuestros tiempos, a la destrucción hecha por la humanidad de su casa común, la tierra. Su argumento fundamental es la necesidad de un reciclaje de la especie humana, como garantía de la sobrevivencia de la especie humana. Reciclaje relacionado a la falta de sensibilización humana y a la destrucción de la vida, lo que implicaría necesariamente que solo sobrevivirían los que alcanzaren un nivel espiritual en sintonía con el cosmos.






Cuando llegue el 21 de diciembre de 2012 y no ocurra nada, inventarán una nueva fecha y nuevas mentiras, buscando siempre seguir invadiendo nuestro pensamiento, y usando como base el conocimiento de los ancestros mayas.






La otra posición es que ante la escalada divulgación de “las profecías del fin del mundo”, el sector académico, epigrafistas, arqueólogos, antropólogos e historiadores, centros de estudios de universidades, se han dado a la tarea de analizar una variedad de datos de fuentes antiguas relacionados al manejo de los ciclos de los tiempos. Sus análisis pretenden ser objetivos y científicos, imparciales, que tiende a negar toda posición sin fundamento científico sobre “las profecías mayas del fin del mundo”; sin embargo toda información “científica” se toma con cautela y análisis serio y objetivo ya que puede estar sesgada e interpretada desde otra cosmovisión, como ocurrió desde el inicio de la invasión española.






Los que sin fundamento niegan “el fin del mundo” son principalmente mayas actuales que pretenden detener el arrollador efecto de la versión del “fin del mundo”, pero que no tienen el suficiente conocimiento objetivo al respecto, que los hace caer en sesgos y confusiones. Uno de ellos es la afirmación de que al final de esta Era Maya “no hay fin del mundo”, “lo que sí hay es un cambio espiritual del ser humano a la entrada del siguiente b’aktun”…en este nuevo Baqtún, -al que le llaman el Amancer de los Mayas o el Nuevo Sol-, en el cual habrá paz y armonía entre los seres humanos” asumiendo como de forma automática un cambio evolutivo inminente y a corto plazo en lo espiritual de las personas y colectividades. Esto ha llevado a confusiones e incredulidades, sobre todo porque viene de actores mayas.






El impacto no se ha hecho esperar. El sector popular de la población maya, asume como verdad que a la entrada del nuevo B’aqtun las cosas serán distintas, ya no habrá, maldad, no habrá violencia, no habrá injusticias; sólo habrá equilibrio entre las personas.






Pero según la perspectiva maya, los cambios van al unísono con los ciclos de los tiempos; y por los antecedentes evolutivos de la vida en la tierra, se puede aseverar que los cambios evolutivos son paulatinos, incluso dependen de variadas condiciones necesarias para la consumación de los saltos de calidad.






LA COSMOVISION MAYA






Miles de años antes de la llegada de los europeos y la posterior colonización, los pueblos originarios habían configurado una forma propia de vincular todos los fenómenos naturales a su vida cotidiana, y después de distintos intentos de contrarrestarla, la misma sigue vigente en la mayoría de sus descendientes.






Una de ellas, es la que concibe la cosmovisión maya, en donde el ser humano se vivencia a sí mismo como una “parte de la naturaleza, del universo, de un todo”. En donde no existen barreras entre los seres humanos, la naturaleza y el universo. En donde el humano no es un ser aparte, ni está por encima de la naturaleza sino que es parte de ella.






En eso se diferencia de otros pensamientos en donde se establecen jerarquías, en donde se considera a los seres humanos “superiores” y por encima de la naturaleza o “distintos” de la naturaleza y sujetas al ser humano, predisponiendo de esa manera a crear una barrera mental de distinción, de prejuicios entre los humanos y la naturaleza, en donde se cree en “un principio máximo o supremo” el cual gobierna todos los fenómenos y a todos los seres. En donde se interpreta todo de manera sistemática e ideológicamente.


El pensamiento maya ha vivido por milenios, asumiendo que cada fenómeno tiene sus propios principios y aceptarlos tal como se manifiestan es parte del “ubicarse cada uno mismo en su espacio”. Que al verlos a través de la lógica de seres humanos se le pierde el respeto a cada uno de esos fenómenos. Que entre los extremos, existe variedad de estados energéticos, de ánimo y actitudes de cada uno de los seres, y que influyen en el comportamiento de los demás. A eso nos referimos cuando hablamos que la vida es una red.


Otros creen en un ser supremo absoluto, de valores y seres subordinados al mismo, pero ese pensamiento ha generando el fundamentalismo.






La concepción ancestral es flexible porque permite un amplio rango de valores y muestra tolerancia hacia lo que la otra concepción considera “malo”, porque todo lo creado tiene su razón de ser y no puede explicarse desde nuestra lógica humana. Hay Luz en la oscuridad, pero también existe oscuridad dentro de la luz.






La semilla necesariamente tiene que morir para que surja una nueva vida. De la noche oscura nace el día. Del dolor surge la trascendencia.






Con toda la des - información existente a nuestro alrededor entonces, es evidente que nuestro microcosmos individual, familiar y comunitario está desarmonizado, y es necesaria su recuperación para que la energía fluya, se reencauce, pero no puede permanecer beneficiosa mientras pensemos que la humanidad es dueña de la naturaleza.






Es responsabilidad de todo ser humano el prever y heredar un mundo mejor a las futuras generaciones.






La cosmovisión ancestral, como sucede con la cosmovisión maya, mira el territorio como algo sagrado y, por lo tanto, no únicamente para las actividades comerciales o de servicio humano, sino busca la integralidad entre el fluir humano-humano, humano-territorio, territorio-cosmos y territorio-humano-cosmos. De eso mismo es que se tratan los distintos ciclos de tiempo, al que actualmente les llamamos calendarios. Uno de esos ciclos, el de 260 días, indica que cada persona desempeña determinado oficio, rol o responsabilidad dentro de una sociedad.


Mas que reducir al individuo a una maquina productora, se trata que cada individuo encuentre su riqueza espiritual-humana (porque el humano es espíritu materializado), y que la retransmita a sus demás hermanas y hermanos en el planeta.






El Concepto Maya del Tiempo


El surgimiento del cero (0) en la cultura maya, -el cual es un aporte a la humanidad-, mantiene la connotación relacionada a ciclos de tiempo y espacio en los distintos niveles del ser, del universo y las dimensiones en determinados períodos.


Va mucho más allá de la medición de espacios, ciclos y períodos, o del transcurrir de la vida o de la existencia porque determina momentos y espacios apropiados para la práctica de actividades rito-ceremoniales, como una de las manifestaciones del cosmos.






En los distintos espacios comunitarios el tiempo se determina favorable o adverso para la realización de actividades, la fecundación humana, animal y vegetal, la iniciación o finalización de actividades individuales, familiares o colectivas, en lo social, económico, político, etc. La relación de períodos de sol y de sombra, de lluvia, de sequía; de alegría y de tristeza, de salud o enfermedad; y del cual surge los principios del equilibrio y complementariedad.






Además, se han creado mecanismos o instrumentos para poder identificar períodos a los que se les conoce actualmente como calendarios.






En los ciclos de la existencia se identifican espacios pequeños como el día y la noche; espacios medios, en relación a la duración de la vida humana, y espacios mayores, como los ciclos astronómicos y cósmicos que sirven de base para la medición del tiempo. Los cambios de estaciones marcados por los equinoccios y solsticios.






La dualidad del tiempo en todos los órdenes de la vida se manifiesta en la cosmovisión maya. En esta dualidad los elementos contrarios deben interrelacionarse y equilibrarse, esto se manifiesta en los diferentes calendarios durante los cuales se desarrollan períodos positivos y negativos, altos y bajos. Por otra parte, el ab’ o calendario solar está configurado en relación al movimiento de la Tierra alrededor del Sol, y el Cholq’ij o calendario lunar está configurado en relación al movimiento de la luna alrededor de la Tierra.






La cronología Maya es cosmocéntrica, lo que sitúa al cosmos como el centro del surgimiento y evolución de la vida. Desde esta perspectiva, la historia Maya (de la humanidad) sólo se puede entender a partir de la historia, origen y evolución cíclica del Cosmos.






Entre los variados ciclos de tiempo, está el gran Ciclo de la Cuenta Larga, que es un sistema para registrar el tiempo en forma lineal, combinado con el ritmo cíclico. Es el cómputo del número de días transcurridos a partir de la mística fecha 4 Ahaw 8 K’umku’, desde la cual los ancestros Mayas comenzaron a contar la Cuarta Era del mundo, que finaliza el 21 de diciembre de 2012, al finalizar el recorrido completo de un ciclo de Oxlajuj B’aqtun.






El Choltún o B’aqtun o el Calendario Maya de la Cuenta Larga es un calendario que lleva el registro del tiempo desde una fecha cero (0) hasta nuestros días y está conformado por los períodos:






1 B’aqtun


1 B’aqtun 144000 días


1 K’atun 7200 días


1 Tun 360 días


1 winal 20 días


1 Q’ij 1 día


Sumando un total de 151,581 días






Dividiendo esta cantidad entre 360 el resultado es de 421 años cortos, y divididos por 365 tendríamos 415 años solares. Por eso algunos escritores e intelectuales que han estudiado los calendarios mayas dicen que los 13 B’aqtun se compone de 5,200 y 5, 125, respectivamente.






En el período de apogeo de Quirigua (550-850 d.e.) registraron los acontecimientos históricos más relevantes en la llamada “estela C”, precisando que los mismos habían acaecido en el primer momento de un 13.0.0.0.0 4 Ahaw – 8 Kamk’u, fecha de inicio de la Era actual. De la misma manera, en la “estela I de K’oba” de Yucatán México, erigida por los años 680-750 d.c., aparece que nuestro mundo actual fue creado en un 4 Ahaw 8 Kamk’u, momento en el que se habían completado un 13 Baqtun anterior. En el Códice Maya conservado en Dresden Alemania, también aparece la inscripción de la fecha de inicio de esta Era, en las páginas 24 y 62.






El monumento 6 de Tortuguero, Tabasco México, es una de las fuentes que ha llamado mucho la atención, porque además de la inscripción del inicio de esta Era que coincide con el 11 de agosto de 3114 a.C., establece con precisión la fecha de su final, que también coincide con la fecha gregoriana del 21 de diciembre de 2012.






Los datos de documentos antiguos Mayas como el Popol Wuj, el libro de los libros de Chilam B’alam, la escritura jeroglífica en muros y piedras, los Códices Mayas que aún se conservan, definen las diferentes etapas de la “cimentación o fundación” del Universo como Eras, visualizadas a semejanza del día que comienza con la aurora y termina con el ocaso. Aunque en la mayoría de las traducciones se habla de “Creación”, esto se debe al contexto de la cultura cristiana en que se han realizado. En un sentido metafórico, hubo un “padre que engendra”, una “madre que concibe” y con la presencia de una “comadrona”.






De la visión que expresan el Chilam B’alam y el Popol wuj se deduce que las siguientes formaciones o Eras, los astros, las constelaciones surgen progresivamente y el ser humano se perfecciona poco a poco, mediante varias tentativas, sin la intervención de algún dios externo al mundo, sino a partir de las energías o principios generadores, llamados Ruk’u’xKaj, Ruk’u’xUlew, donde los nombres de Tepew, Q’ukumatz, y otros, no representan “personas”, sino fuerzas o energías cósmicas: fuego, luz, obscuridad, aire, agua, vida, muerte, entre otros.






La información sobre las cuatro Eras, la encontramos en la primera parte del Popol Wuj así como en la información oral de los ajq’ija’ actuales. Se refiere a que cada una de las Eras parece corresponder a las cuatro dimensiones de energía tanto de nuestro universo galáctico como de nuestra madre tierra, simbolizadascon los cuatro colores: el rojo, el negro, el blanco y el amarillo y personificadas por nuestras y nuestros primeros Abuelos: Balam k’itze, Balam Aq’ab’, Mujuk’utaj e Iq’ B’alam.






Se puede observar en el Popol Wuj que desde la formación del universo, hasta la formación del ser humano, todo fue realizada por etapas, se originó por medio de la lucha o choque violento entre las 13 divinidades celestiales y las 9 del mundo inferior, quienes destruyen y vuelven a modelar el universo a través de las Eras (o soles), que son también ciclos del tiempo, con el fin de lograr formar al ser humano inteligente y sensible. Cielo, tierra e inframundo: Chikaj, Ulew, Xibalba. También en el Chilam Balam de Chumayel, en la profecía de un Katún11 Ahaw, relata en forma simbólica la sucesión de Eras: “Al terminar el arrasamiento, se alzará Chac Imix Che, la ceiba roja primigenia, columna del cielo, señal del amanecer del mundo”






¿Fin del mundo?






Se ha venido hablando de profecías múltiples, de profecías Mayas del fin del mundo, del fin de un calendario antiguo, de un cataclismo global, de un cambio de conciencia a nivel cósmico, del reciclaje de la humanidad, del regreso de Quetzalcóatl, entre muchas otras cosas. Mientras la fecha se acerca aumenta la especulación y el temor. El actual debate nacional y mundial sobre el 21 de diciembre de 2012, está plagado de suposiciones, malas interpretaciones, juicios y aseveraciones sobre predicciones apocalípticas Mayas sin fundamentos científicos, lo que indefectiblemente ha orillado a malos entendidos sobre la ciencia y las creencias Mayas, creando a la vez confusión y miedo.






La confusión ocurre por la disparidad de la visión del mundo occidental de la del mundo Maya y sin embargo es aquella visión la que ha prevalecido hasta estos momentos para estudiar e “interpretar” la ciencia y el conocimiento maya. Se ha pretendido interpretar la cosmovisión Maya desde parámetros de la cultura occidental cristiana, lo que ha permitido el desarrollo de un abismal distanciamiento con el conocimiento y pensamiento originales del Pueblo Maya antiguo.






Entre los datos más importantes que han dado motivos a la especulación sobre un inminente fin del mundo el 21 de diciembre de 2012, es la inscripción jeroglífica que aparece en el llamado muro 6 de Tortugueros de Tabasco, México, que junto a la inscripción del inicio de esta Era, aparentemente aparece una profecía apocalíptica del fin del mundo.






Por su importancia trascribiremos fragmentos del estudio:






El Monumento 6 muestra claramente que su objetivo principal es el relato sobre los sucesos que ocurrían mientras gobernaba B’ahlam Ahau, destacando la construcción y dedicación de una estructura ritual para la ceremonia de fuego (“el naah”) en la fecha de cuenta larga 9.11.16.8.18 (14 de enero de 669) Estas inscripciones ocupan la mayor parte de la estela.






En el ala derecha se encuentran los glifos que algunos consideran apocalípticos, entre los que se conservan legibles se interpreta: El treceavo Baktun acabará en el 4 Ahau 3 Kankin (21 de diciembre de 2012) ¿? Sucederá (falta un fragmento) Será el descenso ¿? (falto otro fragmento) de Bolon Yookte Kuh para el ¿? (falta otro fragmento).






El monumento 6 no dice que se vaya a terminar el mundo, señala el fin de un ciclo y la llegada de otro. La nueva Era estaría a cargo de un nuevo Señor, Bolon Yookte – “Dios de los 9 pasos” o “Dios de los 9 árboles”… La expresión 9 Yookte (Bolon Yookte) es enigmática, al estar seguida de K’uh “Dios(es)”, podría identificar a un grupo, en este caso de nueve dioses.






En conclusión, la mención de la fecha 13.0.0.0.0 4 Ahau 3 Kankin (21 de diciembre de 2012) en el monumento 6 de Tortugueros, es un ancla cronológica aislada dentro de un largo relato, proyectada hacia el futuro, para hacer un punto retórico acerca de la naturaleza del acontecimiento histórico principal.






Un segundo elemento que ha contribuido a la especulación es la mala interpretación que se hace de pasajes del Libro de los Libros de Chilam Balam. A) que los libros que contiene fueron redactados después de la invasión española, por lo que su escritura es la que los frailes españoles adaptaron a la fonología del idioma Maya en Yucatán. B) La traducción e interpretación del contenido de los relatos y los datos, se realizaron desde parámetros de la cultura occidental cristiana. C) Chilam B’alam, que eran los ajq’ija’ de entonces, desde la óptica occidental, se les denominó profetas; y lo que predecía según su observación sistemática del movimiento de los astros o según su instrumento de consulta (el Tz’ite), se le llamó profecía, D) Lingüistas mayas dan fe de que en ningún idioma Maya existe el concepto de profeta o profecía, así como tampoco permiten una traducción lineal. E) Los datos vertidos en estos libros se manejan en el ciclo de 13 K’atun, equivalente a 260 años Tun, pero fuera del contexto cronológico de la cuenta larga actual, lo que hace difícil precisar fechas en su correlación con el calendario gregoriano, sobre todo cuando se hacen referencias a predicciones de cataclismos o eventos de destrucción.(ChilamB’alam 1996: 9,10)






Por el contrario, entre los datos que ayudan a entender el mensaje de fin de Era y no de fin del mundo, tenemos la página 62 del Códice de Dresden (llamada de los números de serpiente), abajo, en el ángulo derecho, está consignada la fecha inicial de 4 Ahaw 8 K’amk’u. Además, los números de distancia, entre anillos, en la parte de arriba, al restarlos a la fecha inicial, nos conduce a una fecha anterior de 37,000 años, lo que nos indica que existieron Eras anteriores. (De Paz, 2010:78)






En la estela I de K’oba, de Yucatán, (680-750 d.c.) además de registrarse el inicio de esta Era, también se registra el mayor cómputo que se hay escrito, el 13 Baktun elevado a la 21 potencia. Este cómputo infinito demuestra que los astrónomos Mayas reconocían que existieron otras Eras anteriores al 4 Ahaw 8 K’umk’u.






Un informe publicado por la revista Science, el 10 de mayo de este año, acerca del hallazgo del calendario Maya más antiguo encontrado, apunta que este hallazgo fue realizado en la selva del norte de Guatemala, en las paredes de un recinto oculto en la antigua ciudad de Xultún, cuya antigüedad data del siglo IX d.c. En ellos se observa los ciclos de la Luna, el Sol, Venus y Marte y las fases por las que pasarían en los próximos siete mil años. Los estudiosos reportan que estos calendarios encontrados son más antiguos que los códices Mayas que se fechan entre 1300 a 1521. En las tabletas se encuentra el calendario ceremonial de 260 días, el solar de 365 días, el calendario de Venus de 584 días, el de Marte de 780 días.






Los datos anteriores permite desmentir de tajo la pretendida “profecía Maya del fin del mundo en el 21 de diciembre de 2012.






Para decirlo con simplicidad:






No es el fin del mundo. Es el inicio de una nueva Era.






Si el principio de la vida, traducido en conocimiento, que nos heredaron nuestras Abuelas y Abuelos se basa en la lógica: vida-muerte-renacimiento, hemos de aceptar nuestra realidad actual, una realidad que está llegando al fin de esta Era, inmersa en un franco cataclismo propio de esta Era: a) Guerras globalizadas que amenazan con la extinción de la vida en la tierra, en nombre de la “sacrosanta” acumulación individualista del capital; b)crisis financieras del sistema capitalista que provoca verdadera crisis social generalizada, c)hambruna globalizada que amenaza la vida de pueblos enteros en el mundo d) cambio climático, debido a la depredación de los bosques y la contaminación extrema que trae desolación y muerte e) la contaminación y el agotamiento del agua para consumo humano que se perfila como uno de los mayores problemas del futuro de la humanidad, f) la destrucción del ozono por la irresponsabilidad industrial del sistema, g) la contaminación de ríos y mares con químicos y desechos radiactivos, entre otros problemas.






Y aunque haya otros fenómenos naturales que amenazan nuestra existencia en el planeta como un posible impacto de algún meteoro de grandes proporciones, o la alineación planetaria y solar con el centro de nuestra Galaxia que podría afectar la vida en la tierra, los principales fenómenos que nos están orillando hacia la destrucción y muerte, es responsabilidad de la presente “civilización”.






Pero por otra parte, si los ancestros mayas pudieron entender que cada creación, era una mejora respecto a la de la Era anterior, implicaría avanzar en la evolución humana hacia la preeminencia de la dimensión espiritual sobre lo material, donde el desarrollo espiritual habría de manifestarse en una conciencia colectiva, en decisiones en conjuntora construir un modelo de vida que no sólo responda a los anhelos e intereses históricos de nuestros pueblos, sino permita construir además un modelo de vida que funcione en equilibrio con la madre naturaleza, el cosmos, pues hemos aprendido que estamos en la antesala de una nueva Era para la humanidad y el cosmos.






El desarrollo de la conciencia colectiva, ya está viendo los primeros rayos de luz del nuevo amanecer






El mensaje del fin de esta Era Maya, más que de alerta y temor, es de esperanza, es de asumir compromisos comunes, de impulsar nosotros mismos los cambios hacia una conciencia colectiva para merecer el paso a una nueva Era.






Es el reencuentro de los diversos sectores mayas y no mayas con las comunidades, ya que es aquí donde se resguarda la esencia de la Cultura Maya y es donde hemos de iniciar nuestro proceso de trabajo colectivo.






Fortalecer en todo ámbito de vida, el cuidado de la madre naturaleza. Denunciando, deteniendo y revirtiendo los procesos de contaminación, depredación y destrucción de la madre naturaleza.






Asumir que la conservación del agua es de vital importancia y que para la misma es necesaria la reforestación para la recuperación de fuentes de agua extintas, así como cuidado y defensa del territorio ante la contaminación industrial y no industrial del agua.






Ante todo, la vida en todas sus dimensiones es más importante que los proyectos de minería a cielo abierto, e hidroeléctricas.






La contaminación a través del uso de pesticidas contaminantes o nocivos para la salud humana, y en particular, los que atentan contra reproducción humana y vegetal.






PALABRAS FINALES






Si en términos generales, el mundo actual, no solo se identifica con las concepciones teológicas, sino en gran medida se basa en ellas para interpretar el mundo y la vida, es fácil entender que el tema “profecía” logre un impacto sin precedentes en la mente humana, sobre todo cuando es vinculado a un “inminente” fin del mundo. El diccionario de la Lengua Española, define la profecía como “un don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes y/o futuras”.






Entendiéndose el alcance que este tema pudiera tener en la mente y en la actitud de grandes sectores sociales, algunas élites políticas o económicas del país y del mundo han pretendido sacarle el mayor provecho al acercamiento del fin de esta Era Maya, vinculándola con presuntas profecías mayas de fin del mundo.






Al igual que el Estado Guatemalteco, la mayoría de las producciones literarias, en particular las novelas sobre “las profecías Mayas” “2012 y el fin del mundo” y una variedad de títulos sugestivos e impactantes, buscan lograr el mayor provecho monetario, vendiendo fantasía, más que promoviendo el conocimiento científico Maya. La Industria cinematográfica que realizó películas como “Apocalipsis”, “2012, el fin del mundo”, y otras, buscó y logró las mejores ventas de taquilla, a pesar de constituirse en burla y en una falta de respeto a la civilización Maya. Los Medios masivos de comunicación, no se quedan a la deriva para prestarse a dar cobertura a cualquier evento relacionado al fin del Oxlajuj B’actun, para incrementar sus ingresos.






La religión en cambio, aunque no tenga los mismos objetivos monetarios, de la misma manera busca sacarle el mayor provecho a este gran acontecimiento. Ante tanta divulgación de las llamadas, “profecías Mayas”, se han propuesto a consolidar aún más su cosmovisión teológica, tratando de convencer a sus feligreses, que “solo dios es el dueño de la vida”, “que ningún hombre sabe hasta cuándo el mundo vive o muere” “que según la biblia, nadie sabe de cuándo será la segunda venida del señor”.






Al final de un ciclo más de Oxlajuj B’aqtun, se habla del fin del mundo, basado en unas “profecías Mayas” que nadie puede explicar bien. Ya sea en las redes sociales, en novelas, en películas, en la calle, en buses, en centros laborales, en las iglesias, incluso en camisetas, el rumor de que se acerca el fin del mundo va en aumento. Se rumora que ocurrirá el 21 de diciembre de 2012, que habrá grandes cataclismos apocalípticos, que habrá una extraña alineación planetaria que terminará con la vida sobre la tierra.






Y de nuevo, cuando llegue el 21 de diciembre de 2012 y no ocurra nada, inventarán una nueva fecha, usando como base el conocimiento de los ancestros mayas.










Referencias:






Cosmovision Maya, Retomando la práctica colectiva ante los cambios del Nuevo B’aqtun. Kajkan Felipe Mejia






Mayanismo y el 2012 (Kajkan Felipe Mejia)


http://lacasadelaguila.blogspot.com/2012/01/2012-y-mayanismo.html






Colectivo por la revitalización de la Ciencia Maya, Consejo Nacional de Educación Maya, CNEM






El verdadero significado del 13 B’aqtun y los calendarios Maya. Lolmay Pedro García






El Pueblo Maya el final del OxlajB’aqtun, Ixchel Carmelina Espantzay


























6 Toj, Diciembre 10 de 2012






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