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miércoles, 11 de mayo de 2011

HAY MUCHO TRABAJO POR HACER...

No todo puede ser bueno dentro de una práctica ceremonial cuando después de la misma se genera desarmonía. Y esta debiera ser la búsqueda en cada uno de los escenarios en donde se pueda participar. Pero también se hace necesario conversarlo con personas que tengan la mente abierta y con proyección de futuro, para que de esa manera podamos mantener en vigencia nuestra cultura con menos desaciertos de los que tenemos en el presente. Los antepasados Mayas fueron un pueblo con mucho conocimiento de la vida, ¿pero nosotros sus descendientes podemos decir a conciencia que estamos siguiendo sus pasos cuando nos hemos acomodado a la práctica de la otra cultura?

He compartido algunos puntos de vista en distintos espacios sociales/electrónicos, pero también es necesario abordar estos y otros temas en distintos escenario en donde no haya representación de organizaciones, de grupos, sino el concepto de personas individuales comprometidas a cambiar desde nuestras actitudes destructiva hacia los demás y retomar nuestros valores morales, no solo como discurso sino implementados en la práctica cotidiana, pues hasta el momento; si nos hemos dado cuenta, no se ha cambiado lo necesario como para poder reflejar la unidad que debiera existir entre nosotros. Significa entonces que algo estamos repitiendo una y otra vez, y que no hemos salido de ese círculo. ¿Qué es lo que tenemos que cambiar? Empecemos por contestarnos cada uno de nosotros.

Según mis percepciones entonces, existen distintos escenarios en que tendremos que lograr despertar nuestro nivel de conciencia colectiva.

----Ya estamos atrasados.---

El tiempo y el universo en general van mucho mas deprisa en su movimiento comparado al nuestro como pueblo maya. Debemos de re-sintonizarnos con ese tiempo_movimiento.

Nuestras ceremonias de fuego tienen esa cualidad de re_sintonizarnos pero desde nosotros debemos cambiar algunas actitudes que nos desfasa y nos cambia de frecuencia. Cada uno puede responder cual es esa actitud que nos des-sintoniza del centro del universo, que nos hace desconectarnos de Ruk’u’x Kaj, Ruk’u’x Ulew. ¿Odio?, ¿resentimiento?, ¿irrespeto?, ¿Individualismo?, ¿materialismo desmedido?, ¿protagonismo?, etc.

Es el momento de reencauzar la fluidez de nuestra energía. Muchos en distintos espacios de nuestra Madre Tierra ya hicieron su trabajo individual y los cambios internos necesarios para su conexión universal y ahora reconocen cual es el objetivo del trabajo colectivo, en donde el escenario es “la preparación de los espacios futuros de vivencia comunitaria”

Ya debemos de reconocer que no es el enfrentamiento, no es la confrontación que pueden cambiar nuestro entorno. Somos nosotros mismos. Si seguimos consumiendo lo que nos ofrecen por los distintos medios, jamás podremos cambiar nuestros espacios porque nosotros mismos seguiremos alimentando un sistema que nos ha hecho mucho daño, y sobre todo, a nuestra Madre Tierra.

Hagamos entonces nuevas y nuestras propias propuestas a través de la tecnología, el arte, la ciencia y la espiritualidad con el objeto de despertar e incrementar nuestra conciencia de respeto a nuestra Madre tierra. Solo de esa manera aportaremos para el nuevo ciclo del Abuelo Sol para nuestra Madre Tierra.

No son los conceptos, las estrategias de desarrollo que vienen de afuera que pueden cambiar nuestro Pueblo Maya, -pero si en ello hay un interés individual, sí es la manera-, pero si anteponemos el interés colectivo, veremos que no es posible porque para eso debemos de vivir en la comunidad y practicar lo comunitario para redescubrir que el materialismo desmedido no se da en la práctica cotidiana, sino el respeto, el equilibrio, la armonía.

Hay mucho trabajo por hacer. Principiando por nosotros mismos.

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