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lunes, 19 de diciembre de 2011

EL ARTE DE NO ENFERMARSE

Si no quiere enfermarse...

...Hable de Sus Sentimientos

Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores!... El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia!

Si no quiere enfermarse...

...Tome Decisiones

La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

Si no quiere enfermarse...

...Busque Soluciones

Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no quiere enfermarse...

...No Viva de Apariencias

Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Si no quiere enfermarse...

...Acéptese

El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

Si no quiere enfermarse...

...Confie

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.

Si no quiere enfermarse...

...No Viva Siempre Enojado y Triste

El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La alegría es salud y terapia.

domingo, 13 de noviembre de 2011









viernes, 12 de agosto de 2011

RI UTZILÄJ K’ASLEMAL, RI RAXNAQIL K’ASLEM, EL BUEN VIVIR, EL BIEN SER

Kajkan Felipe Mejia Sepet

El Buen vivir es vivir en comunidad, en hermandad, y especialmente en complementariedad con todos los seres. Donde no haya explotados ni explotadores, donde no haya excluidos ni quienes excluyan, donde no haya marginados ni marginadores.

Mentir, robar, y atentar contra todo posiblemente permite vivir mejor, pero eso no es buen vivir, no es vivir una vida plena o una plenitud de vida. El Buen Vivir significa complementarnos y no competir, compartir y no aprovecharnos del vecino, vivir en armonía entre las personas y todos los otros seres sociales, sean estos físicos o energéticos con quienes coexistimos.

No tiene el mismo sentido El buen vivir con el Vivir Mejor, el vivir mejor qué el otro porque para lograr lo anterior se hace necesario explotar, se produce una profunda competencia, se concentra la riqueza en pocas manos. El vivir mejor, es egoísmo, desinterés por los demás, es individualismo. El Buen Vivir está en contra posición del lujo, la opulencia y el derroche, el consumismo, contra el colonialismo y la explotación de la Madre Naturaleza y contra de todos los conocimientos que otros han manejado desde tiempos remotos y que otros hacen mal uso de ellos.

Es por ello que en las comunidades indígenas; el concepto de “desarrollo” no existe, pues lo primordial es “la armonía con los vecinos, armonía con la naturaleza, armonía con los seres espirituales, armonía con las energías y el aprovechamiento equilibrado de la riqueza que nos proporciona”. Porque todo tiene vida, por lo tanto todo tiene su cuidador, su Rajawal al que hay que pedirle. Todo tiene una energía, y otra que lo cuida. Nadie ni nada está solo, uno es complemento del otro. Por eso existe la paridad, la complementariedad, la dualidad de las cosas. El ser humano es un microcosmos dentro del macrocosmos, es pequeño y grande a la vez. Es energía y es materia.

Es por esa concepción que no es posible que en el mundo exista la homogenización la dominación del otro hacia el otro. Porque de lo contrario se rompe con el equilibrio de todo lo existente. El Raxnaqil K’aslem es una actitud de vida que podría cambiar nuestro planeta. Para muchos será difícil al principio, pero no imposible de practicar. El Utziläj K’aslem es un estado emocional que implica una práctica comunitaria.

El Utziläj K'aslem o Buen Vivir es una dinámica que ha permanecido en las comunidades actuales, el en el cual se considera como sagrado todas las formas de vida, y es a través de dicha práctica que se obtiene todo lo indispensable y se respeta también el entorno físico-energético.

“El Buen Vivir se relaciona con todo. No podemos hablar de Buen Vivir cuando mi vecino, los animales o los bosques y todo lo existente no obtienen el mismo beneficio que yo obtengo” “El Buen Vivir es un trabajo de todos y no solo de las organizaciones o de algunas personas sino de toda la comunidad y en enlace con las demás comunidades, un enlace de todo el mundo en general y fuera de ella.” A final de cuentas debemos asumir que somos el un reflejo del macrocosmos en nuestro microcosmos. Y que como pueblos que hemos conservado nuestras tradiciones ancestrales, estamos deseando una vida plena para todos los seres.

Qach’alal: Nk’amowaj chiwe ri jun ka’i’ na’oj xqatzijoj, ruma ri ek’o re taq tzij xe’intz’ib’aj wawe.

Iximche’, chuwa Jun Aq’ab’al,

Chi Kab’lajuj Baqtun, Waqi’ Tun, Wolajuj Tun, Nik’ Winäq, Oxi’ Q’ij. Julajuj Yaxq’in

Iximche’ 12 de Agosto de 2011

domingo, 19 de junio de 2011

AKUCHI' AT K'O WI?

Xeq’ax k’iy q’ij

Chaq’a’ xq’ax jurupe na b’ey ri Qati’t Ik’

chi kaj.


Jantape’ nutz’eton ri ch’umil

Akuchi’ k’o wi ri Nimaya’

Nb’ij chire chi xtub´än ta utzil chwe

Xtub’ij ta chawe

Chi ruk’in ronojel nurayib’äl at woyob’en.

Yatwoyoj töq nitel pe ri Q’ij

Yatwoyoj töq nqa qa ri Q’ij

Töq ri Qati’t Ik tik’il chuwa kaj

Chuqa töq man k’o ta rusaqil

Yatwoyoj.

Töq ink’o nuyon yatwoyoj.

Yatwoyoj akuchi’ petenäq wi ri Kaq’iq’

Nya nuxikin chire richin yatnuwak’axaj ta

Po man nwïl ta ri ch’ab’äl

Akuchi’ at k’o wi?

Yatwoyoj akuchi’ k’o ri Nimaya’

Po xaxe nwak’axaj ri ya’ ri kaq’iq’ töq ntzolin pe.

Nk’utuj chike ri Nimaläj Nan ri Nimaläj Tat

Nk’utuj chike ri Qati’t Qamama’ xtkisiloj ta ri ak’u’x

Xtkisiloj ta ri akik’el

Xtkisiloj ta ronojel ab’aqil

Richin ke ri’ man tab’än chïk ka’i’ ak’u’x

Richin ke ri’ man xkamayon ta chïk we naya’ q’ij xkojtijon.

Wakami k’a nk’utuj jun nurayib’al chire ri Ajaw:

chi jun q’ij xkatzijon ta wik’in;

k’a ri’ xtinb’ij k’a chawe

rub’anikil yinojin.

Ruma k’a ri’

Man ta b’än ka’i’ ak’u’x

Ruma rïn jantape’ atwoyob’en.

Töq xkatapon,

Ronojel ri k’o pa nk’u’x xtinb’ij k’a chawe.

Achi’el ri ramaj wakami

Achi’el ri q’ij wakami in k’o nuyon

Ruma atwoyob’en.

Ka chowe k’a

Koj tzijon paqawaran

Koj tzijon pa jun b’ey

Koj tzijon ruk’in qach’umilal

Koj tzijon ruk’in Qati’t Ik’

Koj tzijon ruk’in Qate’ Ruwach’ulew.

Töq xtqak’ül qi’ xkojtzijon

K’a ri’ xtinb’ij k’a chawe

Jantape´ at woyob’en

K’a wakami ja rat at woyob’en.

miércoles, 11 de mayo de 2011

HAY MUCHO TRABAJO POR HACER...

No todo puede ser bueno dentro de una práctica ceremonial cuando después de la misma se genera desarmonía. Y esta debiera ser la búsqueda en cada uno de los escenarios en donde se pueda participar. Pero también se hace necesario conversarlo con personas que tengan la mente abierta y con proyección de futuro, para que de esa manera podamos mantener en vigencia nuestra cultura con menos desaciertos de los que tenemos en el presente. Los antepasados Mayas fueron un pueblo con mucho conocimiento de la vida, ¿pero nosotros sus descendientes podemos decir a conciencia que estamos siguiendo sus pasos cuando nos hemos acomodado a la práctica de la otra cultura?

He compartido algunos puntos de vista en distintos espacios sociales/electrónicos, pero también es necesario abordar estos y otros temas en distintos escenario en donde no haya representación de organizaciones, de grupos, sino el concepto de personas individuales comprometidas a cambiar desde nuestras actitudes destructiva hacia los demás y retomar nuestros valores morales, no solo como discurso sino implementados en la práctica cotidiana, pues hasta el momento; si nos hemos dado cuenta, no se ha cambiado lo necesario como para poder reflejar la unidad que debiera existir entre nosotros. Significa entonces que algo estamos repitiendo una y otra vez, y que no hemos salido de ese círculo. ¿Qué es lo que tenemos que cambiar? Empecemos por contestarnos cada uno de nosotros.

Según mis percepciones entonces, existen distintos escenarios en que tendremos que lograr despertar nuestro nivel de conciencia colectiva.

----Ya estamos atrasados.---

El tiempo y el universo en general van mucho mas deprisa en su movimiento comparado al nuestro como pueblo maya. Debemos de re-sintonizarnos con ese tiempo_movimiento.

Nuestras ceremonias de fuego tienen esa cualidad de re_sintonizarnos pero desde nosotros debemos cambiar algunas actitudes que nos desfasa y nos cambia de frecuencia. Cada uno puede responder cual es esa actitud que nos des-sintoniza del centro del universo, que nos hace desconectarnos de Ruk’u’x Kaj, Ruk’u’x Ulew. ¿Odio?, ¿resentimiento?, ¿irrespeto?, ¿Individualismo?, ¿materialismo desmedido?, ¿protagonismo?, etc.

Es el momento de reencauzar la fluidez de nuestra energía. Muchos en distintos espacios de nuestra Madre Tierra ya hicieron su trabajo individual y los cambios internos necesarios para su conexión universal y ahora reconocen cual es el objetivo del trabajo colectivo, en donde el escenario es “la preparación de los espacios futuros de vivencia comunitaria”

Ya debemos de reconocer que no es el enfrentamiento, no es la confrontación que pueden cambiar nuestro entorno. Somos nosotros mismos. Si seguimos consumiendo lo que nos ofrecen por los distintos medios, jamás podremos cambiar nuestros espacios porque nosotros mismos seguiremos alimentando un sistema que nos ha hecho mucho daño, y sobre todo, a nuestra Madre Tierra.

Hagamos entonces nuevas y nuestras propias propuestas a través de la tecnología, el arte, la ciencia y la espiritualidad con el objeto de despertar e incrementar nuestra conciencia de respeto a nuestra Madre tierra. Solo de esa manera aportaremos para el nuevo ciclo del Abuelo Sol para nuestra Madre Tierra.

No son los conceptos, las estrategias de desarrollo que vienen de afuera que pueden cambiar nuestro Pueblo Maya, -pero si en ello hay un interés individual, sí es la manera-, pero si anteponemos el interés colectivo, veremos que no es posible porque para eso debemos de vivir en la comunidad y practicar lo comunitario para redescubrir que el materialismo desmedido no se da en la práctica cotidiana, sino el respeto, el equilibrio, la armonía.

Hay mucho trabajo por hacer. Principiando por nosotros mismos.

martes, 3 de mayo de 2011

Bali- Declaración Sobre Semillas

Las semillas son dignidad, cultura, vida.

Hoy en día somos víctimas de una guerra por el control de las semillas. Nuestras agriculturas están amenazadas por industrias que intentan controlar nuestras semillas por todos los medios posibles. El resultado de esta guerra será determinante para el futuro de la humanidad, porque de las semillas dependemos todos y todas para nuestra alimentación cotidiana.

Un actor en esta guerra es la industria de las semillas, de la ingeniería genética, de las tecnologías híbridas y de los productos agroquímicos, que quiere adueñarse de nuestras semillas para multiplicar sus ganancias, obligando a los campesinos a ser consumidores dependientes de sus semillas. Por otro lado estamos los campesinos y campesinas, que conservamos y reproducimos nuestras semillas a través de nuestros sistemas vivos de semillas locales, campesinas e indígenas, semillas que son patrimonio de nuestros pueblos, custodiadas y reproducidas por mujeres y hombres del campo. Nuestras semillas son una riqueza que ponemos generosamente al servicio de la humanidad.



La industria ha inventado muchas maneras de saquear las semillas para manipularlas, con el fin de marcarlas con sus títulos de propiedad industrial, y entonces obligarnos, a los pueblos campesinos del mundo, a comprar cada año sus semillas privatizadas en lugar de guardar y seleccionar nuestras propias semillas para la siguiente siembra. Sus métodos incluyen las semillas híbridas que no pueden ser reproducidas por los campesinos, los transgénicos, y la propiedad industrial sobre las semillas, patentes o certificados de obtención vegetal que son impuestos a través de tratados internacionales y leyes nacionales. Todos son métodos de robo y despojo, porque todas las semillas de la industria son de hecho el producto de miles de años de selección y cruces realizados por nuestros pueblos. Gracias a nosotros los campesinos, la humanidad cuenta con la gran diversidad de cultivos que, junto con la crianza y la domesticación de animales, hoy alimentan al mundo.


En su afán por crear monopolios y robar la los bienes naturales de los pueblos, las corporaciones y los gobiernos comprados por ellas, ponen en riesgo toda la agricultura y la alimentación de la humanidad. Unas cuantas variedades uniformes reemplazan a miles de variedades locales, erosionando la diversidad genética que sustenta nuestra alimentación. Frente al cambio climático, la diversidad es fortaleza y la uniformidad es debilidad. Las semillas comerciales reducen drásticamente la capacidad de la humanidad para enfrentarse y adaptarse al cambio climático. Por eso hemos señalado que la agricultura campesina, con sus semillas campesinas, contribuye a enfriar el planeta.

Bien saben en nuestras comunidades que las semillas híbridas y las semillas transgénicas requieren grandes cantidades de productos agrotóxicos, fertilizantes químicos y agua, lo cual eleva los costos de producción y daña el medio ambiente. Además, son mucho más susceptibles a las sequías, enfermedades y plagas, generando centenares de miles de casos de cosechas destruidas y economías familiares echadas a perder. La industria ha “mejorado” las semillas para que no puedan ser cultivadas sin la ayuda de productos químicos dañinos, para que sean cosechadas con maquinaria pesada, y que soporten preservación artificial durante las largas distancias de transporte. Pero ha dejado de lado características importantes para nuestra salud. El resultado son semillas que han perdido su valor nutricional y están saturadas de venenos químicos. Estas semillas son la raíz de numerosas enfermedades crónicas y alergias generalizadas, así como de la contaminación de la tierra, el agua y el aire que respiramos.

En cambio, los sistemas campesinos de rescate, revalorización, conservación y adaptación local gracias a la selección y a la reproducción en los campos de los campesinos, así como los intercambios de semillas entre campesinos, mantienen y aumentan la biodiversidad genética del sistema alimentario mundial, y nos confieren también la capacidad y flexibilidad para afrontar ecosistemas diversificados, climas cambiantes y el hambre en el mundo.

Nuestras semillas están más adaptadas a las condiciones de siembra locales, producen alimentos de mejor calidad nutritiva, y funcionan con alta productividad en sistemas agroecológicos sin agrotóxicos ni otros insumos costosos. Pero los híbridos y los transgénicos contaminan nuestras semillas y las ponen en peligro de extinción. Los híbridos reemplazan a nuestras semillas en sus lugares de origen y llevan a su desaparición. La humanidad no puede sobrevivir sin las semillas campesinas, y sin embargo, las semillas de las corporaciones atentan directamente a su existencia.

No debemos equivocarnos. Estamos frente a una guerra por las semillas. Y del resultado depende el futuro de todos y todas. Es a través de esta óptica que se tiene que analizar el Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (TIRFAA), para entender qué está en juego y qué posiciones se deben fijar.

El Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación

En primer lugar, es necesario ubicar el Tratado en su contexto histórico, en la historia de intentos de despojarnos de nuestras semillas. Nos queda claro que la industria y la mayoría de los gobiernos utilizan el Tratado para legitimar el acceso de la industria a las semillas campesinas guardadas en distintas colecciones mundiales. El Tratado reconoce y legitima la propiedad industrial sobre las semillas, justificando el despojo y el monopolio. En el Tratado, el lenguaje florido sobre los derechos de los agricultores deja en manos de los estados la responsabilidad de su aplicación, pero sin embargo los estados no la aplican. Vemos el hecho de mencionar estos derechos como un intento de protegerse contra nuestras posibles protestas y denuncias.

El resultado es un tratado que legitima las leyes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en cuanto a los derechos de propiedad industrial; por ende, es legalmente vinculante en cuanto a los derechos de propiedad industrial y los derechos de los fito-mejoradores, pero permite a los estados no respetar los derechos de los agricultores, aunque utilice un lenguaje bonito. Es un tratado contradictorio y ambiguo, un tratado que en la práctica toma el lado del despojo.
Sin embargo, esto no significa que todo esté perdido. El Tratado podría ser acogido, desde el punto de vista campesino, pero las correcciones deben ser mayores y son urgentes. Por ende, La Vía Campesina afirma que:

No podemos conservar la biodiversidad y alimentar al mundo y mientras que nuestros derechos de sembrar, guardar, intercambiar y vender nuestras semillas sean criminalizados a través de leyes que legalizan la privatización y comercialización de las semillas. El Tratado de la Semillas es el único tratado existente hasta la fecha que contempla los derechos campesinos, pero los estados no respetan estos derechos, mientras que sí respetan el derecho de propiedad industrial. Por eso, el Tratado debe dar prioridad a los derechos campesinos y éstos deben ser vinculantes. Deben ser aplicados en cada uno de los 127 países que ratificaron el Tratado.

El Tratado mismo va en contra de los derechos campesinos cuando promueve las patentes y otras formas de propiedad industrial sobre las semillas. El Tratado debe prohibir toda forma de patente; protección de variedades y sus regalías sobre semillas que se reproducen en los campos; así como toda otra forma de propiedad industrial sobre los seres vivos.

• La industria ha adquirido una inmensa deuda por apropiarse de nuestras semillas y por destruir la biodiversidad cultivada para reemplazarla por algunas variedades manipuladas. La industria debe pagar esta antigua deuda, pero esto no le da de ninguna forma el derecho de continuar apropiándose de las semillas. La industria debe pagar y también dejar de apropiarse de nuestras semillas y de destruir la biodiversidad.

• El Tratado propone el “reparto de los beneficios” de los derechos de propiedad industrial que reconoce. Estos “beneficios” son resultado del despojo de nuestras semillas campesinas. Nosotros no queremos participar del robo de nuestras semillas, rehusamos el reparto de beneficios porque no queremos derechos de propiedad industrial sobre las semillas.

Exigimos políticas públicas a favor de sistemas vivos de semillas campesinas, sistemas que estén en nuestras comunidades y bajo nuestro control. Estas políticas no deben promover las semillas no reproducibles, como los híbridos, sino que deben promover semillas reproducibles y locales. Estas políticas deben prohibir los monopolios, favorecer la agroecología y el acceso a la tierra y cuidado de los suelos. Estas políticas públicas también deben favorecer la investigación participativa en los campos de los campesinos bajo control de sus organizaciones y no de la industria. Hacemos un llamamiento a nuestras comunidades para seguir conservando con cuidado, proteger, desarrollar y compartir nuestras semillas campesinas: esta es la mejor forma de resistir contra el despojo y la mejor forma de preservar la biodiversidad.

• Los bancos centralizados de semillas no responden a las necesidades campesinas. Son museos de semillas para el beneficio de corporaciones bio-piratas. Además en esos bancos nuestras semillas están amenazadas por contaminaciones genéticas y por los derechos de propiedad industrial. No podemos confiar en los gobiernos y en el tratado para conservarlas. Nos negamos a entregar nuestras semillas a los bancos de genes del sistema multilateral y de la industria mientras siga habiendo patentes sobre las plantas, sus genes o sus partes, u otro tipo de sistemas de derecho de propiedad industrial como la protección de obtenciones vegetales que exigen regalías sobre semillas reproducidas en los campos, mientras los transgénicos continúen existiendo.

• La privatización de semillas es una amenaza seria para nuestras semillas campesinas en África, Asia y América Latina. Pero en algunos de nuestros países, sobre todo en Europa y América del Norte, el monopolio comercial de las semillas de la industria ya ha hecho desaparecer la mayoría de nuestras variedades locales. En estos países ya no podemos llevar a cabo nuestra selección campesina utilizando las variedades disponibles comercialmente, porque fueron manipuladas para no crecer bien sin muchos insumos químicos o procesos industriales. Han perdido mucho de su valor nutricional y con más y más frecuencia son semillas transgénicas. No podemos seleccionar nuestras nuevas variedades campesinas con base en las semillas de nuestros padres que se encuentran encerradas en bancos de genes. Exigimos acceso sin condiciones a las colecciones de semillas del sistema multilateral porque son nuestras semillas las que están guardadas en él.

• Nosotros campesinos y campesinas guardamos nuestras semillas en primer lugar en nuestros campos pero también en graneros y casas de semillas campesinas y en sistemas campesinos locales que constituyen también pequeñas colecciones “ex situ”. Ponemos estas colecciones “ex situ” lo más cerca posible a nuestros campos para que los campesinos mantengan control, responsabilidad y acceso a ellas. Para tomar el lenguaje del Tratado, nosotros los campesinos construimos nuestro propio “sistema multilateral”. Esta es la base sobre la que podemos colaborar con el Tratado, recordándole que él no es el único que organiza la conservación de semillas. Si el Tratado quiere colaborar con nosotros, debe respetar nuestras condiciones y nuestros derechos y prohibir los derechos de propiedad industrial y los transgénicos.

• Ya que el proceso del Tratado se lleva a cabo dentro de las Naciones Unidas, son los estados quienes adquieren responsabilidades frente a los sistemas de semillas campesinas. Sin embargo, la Organización Mundial del Comercio hace que los derechos de los fito-mejoradores sean vinculantes, mientras que los derechos de los campesinos no son respetados. Exigimos que los derechos de los agricultores sean vinculantes y los derechos de los fito-mejoradores sean subordinados a ellos. Esto necesariamente significa derogar las leyes actuales que comercializan las semillas y niegan los derechos de los campesinos. Exigimos la ratificación de leyes nacionales que reconozcan los derechos de los agricultores. La Vía Campesina hace un llamado para la pronta aprobación y ratificación de una convención de derechos campesinos dentro de las Naciones Unidas. Agricultura y semillas fuera de la OMC y los tratados de libre comercio.

• El Tratado es parte de una serie de desafíos a los pueblos campesinos e indígenas a los que nos estamos enfrentando hoy en día. El Proceso Río+20 lleva a un enfrentamiento claro entre un capitalismo disfrazado de verde y la agricultura campesina, la agroecología y nuestras semillas campesinas. La Vía Campesina actuará para defender la agroecología y las semillas campesinas que representan la esperanza para el futuro de la humanidad. Como hemos demostrado, la agricultura campesina sostenible contribuye a enfriar el planeta y puede alimentar al mundo.


• Si los Estados se comprometen a reformar el Tratado, defendiendo activa y efectivamente los derechos de los agricultores, estamos dispuestos a colaborar en el Tratado, incluso dentro de mecanismos de un comité paralelo basado en el modelo del Comité de Seguridad Alimentaria que acompaña al proceso de la FAO en Roma. Pero no vamos a abrir la puerta a una colaboración con el Tratado que nos va a enfrascar en interminables discusiones mientras que los transgénicos, los híbridos y los derechos de propiedad industrial nos despojan de nuestros campos. Cualquiera que sea la decisión del Tratado de reconocer o no a aquellos que somos los guardianes de la biodiversidad, continuaremos trabajando dentro de nuestros propios sistemas campesinos de semillas, los cuales han en el pasado y continuarán en el futuro asegurando la biodiversidad y alimentado a la humanidad. De esta forma, estamos guardando las semillas no solo para nosotros sino también para nuestros hijos: Las semillas campesinas son patrimonio de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas al servicio de la humanidad.

miércoles, 30 de marzo de 2011

EL PODER DE RIJ LAJ MAM






EL PODER DEL RIJLAJ MAM

(MAXIMÓN)

GP Cárcamo

Rijlaj Mam -El Gran Abuelo- llamado Maximón, es un Divinidad ancestral, tan antiguo como la existencia de los pueblos originarios. El Gran Abuelo, fue creado por el Corazón del Cielo, por el Corazón de la Tierra, por los Creadores y los Formadores, en un momento singular de la creación del universo, de la humanidad.

Cuenta el Ajq’ij, Audelino Aq’ab’al, que en Popol Wuj se hace referencia al Rijlaj Mam, cuando se relata que en los instantes en que despuntaba la claridad por primera vez y antes de que los Formadores y Creadores hicieran al hombre, estos deliberaron, acordando que debían aparecer los cuidadores de lo creado, se hizo a Saqik’oxol kaqik’oxol, a los Sisimit, a los Alux y los Mam y los Ixoqaajaw, abuelos mayores o más antiguos, creados de Tzite’, quienes son los encargados de cuidar los árboles, las milpas, las personas, a los pueblos, desde los cuatro puntos cardinales.

Al crearse los Mam, fue dado a la existencia el Gran Abuelo, el Rijlaj Mam, de quien la tradición dice que fue el primer Ajq’ij, o sea, el primer sabedor de la esencia de las cosas y del tiempo; depositador, observador y contador del tiempo, que es el compendio de todo lo visto y no visto; le fue dado el don de intermediar entre lo terrenal y los Dioses por sus facultades de conocer el pasado, ver el presente y predecir el futuro y por sus conocimientos de la cosmovisión, de la espiritualidad, de la cultura, de las energías y sus intensidades que rigen a los seres y al universo.

La tradición también dice que el Gran Abuelo –Rilaj Mam- luego de enseñar a las gentes sobre el tiempo y como debe de estar equilibrado en la faz de la madre tierra, se fue a la montaña, quemó su pom, hizo sus invocaciones ceremoniales, tomó miel fermentada y desvaneció en la atemporalidad; no murió como mueren los seres comunes, porque era un guardián, una entidad, por eso simplemente se diseminó cuando había cumplido su misión en ese tiempo histórico.

Según narra el Ajqi’j Aq’ab’al, el Rilaj Mam volvió a la visión de los pueblos en la época de la invasión española, cuando los invasores comenzaron la esclavización de los pueblos y la iglesia mostró su infinita intolerancia cuando, a sangre y fuego, trató de destruir las milenarias manifestaciones de espiritualidad del pueblo maya. Escribe el Ajqi’j Aqa’ba’l:

La gente de ese entonces se puso de acuerdo para llamar a su espíritu. No tardó mucho tiempo, se dio a conocer por medio del árbol sagrado llamado Tz’ite’. Les fue dicho que de este árbol debe ser su cuerpo para que retoñe para siempre. Así fue como fue hecha la figura del Abuelo…para que la población pida protección por el sufrimiento que pasaban…

Muchos siglos han pasado desde aquella aciaga época; 500 años, tiempo en el cual los pueblos originarios siguieron sufriendo los embates de los colonizadores españoles y la ladinidad, para hacer desaparecer de su memoria todo vestigio de su cosmovisión.

Períodos hubo, en que la invocación al Rijlaj Mam fue perseguida con saña y muchas veces pagadas con la vida de los Ajq’ija’ a manos de la “Santa Inquisición”, institución fundada y regida y practicada por la iglesia católica con el fin de implantar, a sangre y fuego de la hoguera, destierro, ostracismo y escarnio la no creencia y obediencia a sus ritos y a los pagos alcabalas, diezmos, primicias y hasta derecho de pernada a esa institución.

Hubo y hay períodos en los cuales la se atenúa la persecución de la iglesia por la tenacidad de la creencia de las comunidades, pero no cesa. Es en esos lapsos, donde los curas se ven obligados a convivir con el Rijlaj Mam, haciendo malas caras, gestos de desprecio y dándose golpes en el pecho ante la impotencia de hacer desaparecer del alma de los creyentes, la creencia en Maximóm.

El Rijlaj Mam es muy anterior a Jesús, no solo en el alma de la gente, sino que también en el tiempo. Como apuntó el Ajqi’j Aq’ab’al y consta en el Popol Wuj, el hoy llamado Maximóm fue creado cuando los Creadores y Formadores le dieron vida a la tierra; cuando todavía no aparecía el sol, en la oscuridad, crearon a los Mam, seres destinados a cuidar de las montañas, bosques, ríos, animales y también de los hombres cuando estos fueron forjados de maíz por el Corazón del Cielo, por el Corazón de la Tierra.

En Santiago Atitlán vive el Rijlaj Mam, cuidador ancestral de los Tz´utujiles, Ajaw, que tiene una larga historia en defensa de la espiritualidad, de la sobrevivencia, salud y economía; de aliento en los tiempos de incertidumbre de sus habitantes.

Inclusive en el último gran escollo, el conflicto armado, fue Maximón quién le dio al pueblo de Santiago el pundonor y la fortaleza moral para resistir y finalmente expulsar al ejército represor de los linderos del municipio; fue un logro excepcional, único, que acabó con los asesinatos, desapariciones, extorsiones, violaciones y demás infortunios a que estaba sometida la comunidad Tz’utujil por la represión genocida practicada por el ejército de Guatemala.

Pues bien, a lo largo de toda esta historia de la vida del Rijlaj Mam hay un hecho, que año a año, se repite a la vista de todo mundo, pero al mismo tiempo, guardando la esencia de su contenido ante esos mismos ojos, muestra sutilmente la energía perdurable e inalterada de su poder místico y espiritual.

Esta muestra de sobrevivencia y poderío espiritual del Rijlaj Mam, se evidencia palmariamente durante la celebración, en el rito católico, de la Semana Santa y en particular, en el día de mayor solemnidad: el Viernes Santo.

Sucede el Lunes Santo, cuando inicia la Semana Santa, los cofrades llevan las prendas de el Rijlaj Mam a lavarlas y purificarlas en las aguas sagradas del lago de Atitlán, siendo que el Martes Santo se secan la prendas en el recinto de la cofradía, donde solamente están los cofrades encargados del ceremonial.

El día Miércoles Santo, El Rijlaj Mam es llevado de la cofradía hacia la municipalidad y por la tarde entra a su Capilla ubicada a un costado de la gran plaza donde también está la iglesia católica.

La gente acude a uno y otro recinto en una especie de peregrinación, donde se van haciendo rogaciones tanto a las imágenes ubicadas en los costados de la nave principal de la iglesia, como en el interior de la capilla donde se encuentra el Rijlaj Mam.

En la arquitectura de la plaza hay aspectos que llaman la atención: una es que para llegar a ella se una especie de entrada principal que desemboca a las calles de la ciudad. Para entrar o salid de esta entrada principal, en necesario subir un graderío que lleva a la explanada y luego para entrar a la iglesia hay otro graderío, todo lo cual da la idea que esta estructura se hizo suplantando una pirámide ceremonial donde se le rendía solemnidades a las deidades ancestrales.

Esto puede explicar el interminable conflicto por la posesión del espacio entre ambas visiones del mundo, que se concretiza en términos mundanos, en la divergencia entre la ritualidad católica y el ritual ancestral y particularmente, muchas veces, entre la fe en Jesucristo y la fe en el Rijlaj Mam. Por lo menos así lo ha planteado durante centurias la iglesia católica y hoy también, las neopentecostales.

Tanto el Jueves Santo como el Viernes el Rijlaj Mam permanece en su capilla, donde multitudes llegar a visitarlo, darle presentes, hacer rogaciones y limpias de cuerpo y espíritu. El Rijlaj Mam permanece en el recinto suspendido en una asta de madera gruesa recubierta de vegetación, como acompañando en su camino a Jesucristo, quién es considerado un hermano de Maximón, un hermano menor a quien debe acompañar en su calvario, crucifixión y muerte.

Maximón, El Gran Abuelo, el Rijlaj Mam, como todas las divinidades del panteón maya, no conocen la muerte; nunca han muerto, ni morirán, porque son divinidades, son Dioses que no pueden morir justamente porque están más allá de lo humano, siendo por ello que los humanos y todas las demás criaturas y seres tangibles e intangibles están bajo su cuidado y responsabilidad.

Mientras Jesucristo todos los años lo crucifican y el cadáver lo pasean en andas por las calles para que la gente sienta dolor y angustia y pesadumbre por su muerte, el Rijlaj siempre esta presente, con vida, respondiendo a las necesidades y peticiones de la comunidad. Su vestimenta es de gran colorido, con múltiples aditamentos que enseñan la alegría de vivir y el goce espiritual de las fruiciones de los mortales.

Como se sabe, el momento culminante de la Semana Santa, sucede con la muerte de Jesucristo el Viernes Santo, a las tres de la tarde, manifestado en el descolgamiento de imagen de la cruz, su puesta en una urna y luego la procesión por las calles, rodeado de signos de luto y acompasado el cortejo con música fúnebre.

En la visión occidental, la representación de la muerte de Jesús, es una teatralidad triste, acongojante, oscura y necrófila, no solo por la expresión fúnebre del Cristo, sino también por las rostros y apariencias compungidas, atribuladas de las imágenes que acompañan el Santo Entierro; a todo este cortejo funerario se suman curas, cucuruchos, romanos y feligreses con las mismas expresiones de solemnidad sombría y patética de la muerte.

Las alfombras sobre las que pasará todo el andamiaje de la procesión del Santo Entierro, también reflejan el mismo estado de ánimo: escueto, simétrico, sombrío.

Muy a pesar la solemnidad del evento, el desarrollo procesional ha ido relajandose por el irrefrenable proceso de comercialización.

En Santiago Atitlán, el Viernes Santo por la tarde, al igual que en el resto católico del país, da inicio la representatividad de la muerte de Jesucristo, pero a diferencia del mundo ladino, la celebración no tiene connotaciones ominosas. Al interior de la iglesia hay un tumulto de gente que participa en la preparación del cortejo procesional, con tambores y chirimillas, no hay pesadumbre; hay respeto al ceremonial, pero no hay tristeza, ni acongojamiento en los rostros y actitudes de la gente .

Las imágenes de los santos tienen al igual que Maximón, una vestimenta llena de alegría, de colorido y de atuendos similares a los de el Rijlaj Mam, sobre todo en los grandes pañolones de seda multicolor.

Las alfombras se confeccionan con vivos colores e ilustradas con flores, animales, figuras abstractas de gran colorido y animosidad e incluso insertan leyendas donde se pide alguna gracia para alguien señalado expresamente.

Sin embargo lo más contrastante, de la vista formal con la liturgia católica, es la pieza funeraria donde yace el Santo Entierro. El anda va cargada por jóvenes con sus atuendos distintivos de la comunidad Tz’utujil y no por dolientes con el alma en vilo; el féretro, de vidrio, va cubierto prácticamente en su totalidad por una enorme cantidad de flores, de múltiples colores, que apenas deja vislumbrar el cuerpo yacente del Cristo muerto.

El espectador ve y siente, en el paso del cortejo procesional, no la muerte de Jesús, el hermano de Maximón, que por lo demás casi no se ve, sino la alegría de la vida evidenciada en el intenso colorido del conjunto y en la multitud de flores, que a fin de cuentas le dan vida a la muerte del hombre llamado Jesús.

Otra exterioridad de gran trascendencia sobre todo simbólica en el desarrollo del cortejo procesional, es la ausencia en la liturgia y en la andadura del sarcófago con el Cristo yacente, de curas católicos, que en las procesiones de todos los días de la Semana Santa, pero sobre todo la del Viernes Santo, en otros lugares encabezan el cortejo.

En Santiago Atitlán, los curas son sustituidos por miembros de la comunidad disfrazados, e imitando a autoridades eclesiales de alto rango. Todo ello es de un simbolismo trascendental, porque muestra que es la comunidad Tz’utujil quien tiene la dirección, organización de esa parte de la liturgia de la iglesia.

Sin embargo lo más significativo del poder omnisciente de el Rijlaj Mam se palpa, siente y nota inminentemente, cuando la urna del Santo Entierro sale de la iglesia y baja el graderío hacia la explanada-atrio. El anda-féretro con todos sus adornos y cargado por jóvenes Tz’tujiles se encamina por una alfombra-sendero que haciendo una curva señala el camino hacía la salida principal de la plaza.

Cuando esto está sucediendo, de la capilla al costado del atrio-plaza también sale el Rijlaj en hombros de un solo cofrade y rodeado por varios otros y se encamina trasversalmente al encuentro del la urna del Jesús yacente. El encuentro se da justamente cuando la procesión toma la curva.

En ese justo momento, el Rilaj Mam alcanza la procesión y se coloca en el espacio posterior al anda, donde ya su hermano, el CristoJesús yacente, muerto.

Mientras estos acontecimientos se suceden muy rápidamente, como por una orden subrepticia del Rijlaj Mam colocado detrás del anda, una parte de los acompañantes se desplaza hacia la puerta de salida y haciendo un círculo la cierran con sus cuerpos. Hacía ahí se desplaza el señor del redoblante, que se ubicaba en la curva y que le imprime el ritmo al desplazamiento del anda. Además de las personas, se colocan Cirios como un reforzamiento al cierre de la salida mientras el redoblante mantiene el ritmo del conjunto: anda procesional y cofrade con el Rijlaj Mam sobre sus hombros.

Se establece entonces un ir y venir del anda y de Maximón, siempre colocado detrás del hermano yacente.

Caminan unos pasos hacía adelante, se detienen y luego dan los pasos hacia atrás. Todos al unísono, al ritmo del redoblante, van y vienen sobre el camino trazado por la alfombra.

El ir y venir dura tiempo y está determinado por el poder de Maximón que mantiene cerrada la salida y al mismo tiempo atado, como por una determinación invisible, el anda con el cuerpo yacente del hermano Jesús.

En determinado momento del ir y venir, el Rijlaj Mam, se voltea hacía la salida principal de la plaza y rodeado de los cofrades emprende rápidamente el camino hacia la salida, pasando a un costado del anda procesional. Las gentes que están cerrando la salida, al ver ir hacia ellos al Gran Abuelo, Maximón, se desplazan, como por encantamiento, rápidamente hacia los costados dejando expedita la salida principal de la plaza. El Rijlaj Mam atraviesa ese umbral, baja las gradas y con el mismo ritmo se dirige a sus aposentos de los que había salido desde el Miércoles Santo.

Todo esto acontece como un relámpago, en segundos, y la gente se llena de júbilo con el suceso.

Con el rompimiento del valladar en la salida y el paso del Rijlaj Mam hacia su santuario, se inicia hasta entonces el desplazamiento del anda hacia la salida principal de la plaza.

En este acto relampagueante, es donde el Rijlaj Mam muestra todo su poder espiritual, pues solamente cuando El decide que es el tiempo para que los actos procesionales prosigan en las calles del pueblo, es cuando se inicia el cortejo católico, no antes, ni después.

Ese es el poder ancestral del Rijlaj Mam, Maximón; poder que no ha sido menoscabado, que perdura como lo vemos en Santiago Atitlán, a pesar de largas oscuridades por la que atravesado, a lo largo de centurias, a la par de la gente que lo venera.


"Agradecemos a los hermanos Tz'utujila' que mantienen viva la tradición de los Abuelos Maya."