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viernes, 5 de marzo de 2010

CELEBRACION DEL DIA DE LAS FLORES EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 21 DE MARZO 2010 PRESENTACIÓN DE SEMILLAS


Aq’ab’al Audelino Sajvín
Consejo de Autoridades Ancestrales Maya
Kaji Imox B’eleje K’at

En memoria a los abuelos maya, quienes siempre han sido grandes observadores del tiempo en Nuestra Madre Tierra.

Nuestros abuelos han dividido al cielo y la tierra en dos elementos, dos actitudes, dos estados complementarios: Ruk’ux Kaj - Ruk’u’x Ulew, Tzaq’ol - B’itol y Q’uq’umatz. Lo dividieron también en los cuatro puntos cardinales y las cuatro esquinas del universo, tal como suceden en Chi Iximche’, Teotiwakan y otros centros ceremoniales de hermanos indígenas y culturas antiguas.

El cálculo del tiempo ha sido a través de la observación de distintos elementos de la naturaleza, de los seres humanos y del universo, surgiendo de esa manera un número muy importante: el 13, que tiene que ver con las 13 constelaciones. Combinados los números anteriores con 28 días hacen un total de 364 días (según el códice de Madrid). La observación la podemos ver a simple vista iniciando con las Estrellas llamadas Smo’ch o Las Siete Cabritas durante su recorrido en el firmamento. En el templo las Monjas de Chichen Itzá están representados los trece signos de las constelaciones, que también se encuentran en el códice de Madrid.

Las observaciones hechas por los abuelos mayas las dejaron registradas en las estelas, los códices y a lo largo de varias ciudades maya a través de templos y observatorios. Muchos investigadores dan de referencia a Waxaqtun, Tikal, Templos las Monjas, Chichen Itza y el Caracol, sin embargo la observación, no solo se limitó a una sola manera porque también se hacía la observación en el punto central del cielo. Dos días al año uno antes y uno después del solsticio de verano en el hemisferio norte.

Otra forma de observación es cuando el sol está justo en el cenit, es decir, en forma vertical. El tiempo varía a través del viaje de la Madre Tierra alrededor del Padre Sol. A través de este movimiento, añadiéndole la inclinación y rotación sobre su propio eje, la posición del sol varía al paso del horizonte. Los abuelos mayas dividieron el ciclo de 364 días por 4 espacios de tiempo, el cual equivale a 91 días, cada uno, al situarlas en las fechas del calendario gregoriano varía entre 20 o 21 de marzo y se les define como Equinoccio de Primavera, el 20 o 21 de septiembre es el Equinoccio de Otoño, (día y noche iguales), 20 o 21 de junio el Solsticio de Verano que es el día mas largo del año, y el 20 o 21 de diciembre es el otro solsticio de invierno en donde se encuentra la noche más larga del año. Este conocimiento persiste en las comunidades mayas, ya sean éstas, celebraciones sincretizadas o no, en las cuales se mantienen como festividades importantes, en que los ciclos del movimiento de la Madre Tierra alrededor del Padre Sol mantienen su importancia.

“Equinoccio significa igual día, igual noche. Las hojas de los árboles van cambiando, se miran flores muy hermosas, también los árboles tienen su cambio cuatro veces al año, estas palabras fueron dichas por el abuelo Félix Quila que se encuentra en la otra dimensión. Los pájaros nacen por estas fechas. El color morado y amarillo de las flores y hojas resalta en esta época, el canto de los pájaros también resaltan de alegría por este acontecimiento.

En Mesoamérica se le da mucha importancia a dicho acontecimiento pues es cuando Q’uq’umatz, Ketzalkoat o kukulkan, se muestra. El ejemplo de este acontecimiento se da en Chichen Itzá cuando se forma la figura de Q’uq’umatz descendiendo. Para purificar la tierra para volver a cosechar, a los 260 días, para el equinoccio del 21 de diciembre en las tierras altas, cuando los cristianos celebran el nacimiento de Cristo, nueve meses después de dicho período.

La naturaleza es un factor determinante en las acciones de los seres vivos; el agua, la tierra y el sol son elementos generadores de vida, por ello, se les rinde tributo. Los rituales de la fecha están orientados a la siembra, al inicio de un deseo de crecimiento, ya sea éste material o espiritual.

CELEBRACION DEL DIA DE LAS FLORES Y BENDICION DE SEMILLAS

El equinoccio del 21 de marzo, marca la idea del inicio de un ciclo en el que se bendice, a través de la energía del sol, a toda la gente que acude y recibir la primavera.

L@s ajq’ija’ solicitan a las fuerzas cósmicas que los campos den buenas cosechas, que los animales salvajes y domésticos tengan sana y abundante generación. Que los árboles tengan frutos y la robustez necesarias para los años venideros.

La fecha es especialmente apropiada para la celebración del acoplamiento ritual (real o simbólico) masculinos y femeninos, reproduciendo la unión entre el cielo y la tierra, para la fertilidad, lo que favorecerá las cosechas.

Los días que anteceden, es tiempo de purificación al nacimiento de la primavera, el resurgimiento del verdor de la Madre Tierra. Es muerte y resurrección. La naturaleza renace, el mundo revive la fuerza activa dormida en el silencio del invierno, despierta de nuevo a la vida. Es el embarazo, la semilla, el óvulo y el huevo en donde se gesta el nuevo ser que ha de nacer.

Con dicho acontecimiento debemos estar en meditación, también agitar nuestras banderas de colores, como símbolo de pureza y libertad. Cantar, tocar diferentes instrumentos y danzar. Debemos de empezar a marcar nuevamente estos momentos, porque nos esta tocando este tiempo para dejar lo mejor de nosotros. Juntos seguramente nos conectaremos energéticamente, y esa energía la tendremos en nuestros hogares para la luz que necesitamos en estos momentos de muchos cambios, de extrema oscuridad interna de algunos seres humanos.

Fuerza y Voluntad de cambiar nuestra actitud es lo que necesitamos en este momento.

Debemos olvidar el odio, la envidia, debemos de construir nuestro momento, porque ahora somos nosotros y nuestro compromiso es dejarlo muy bien elaborado para las futuras generaciones.

Recordemos que el registro de estos eventos no solamente se hicieron en Mesoamérica, sino en varios pueblos del mundo, para algunos pueblos como los del sur de América es el inicio de año, en el norte hay reuniones de purificación, al igual en los pueblos de Medio Oriente y la India.

Para nuestros pueblos también se inicia la purificación de nuestra Madre Tierra y de nuestra conciencia, que la estamos deteriorando cada día, al contaminar nuestro cuerpo, al ensuciar el agua, el aire y nuestra manera de alimentarnos.

Para estos días recordemos que se presentarán las mejores semillas en los diferentes altares para su energetización, para que las semillas se mantengan de generación en generación. Nuestro compromiso es no permitir que sean cambiados por otras semillas extrañas.

Los invitamos para retomar las celebraciones del tiempo igual día igual noche. Que lo vivamos desde nuestras familias, las comunidades y el mundo en general.

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